PLANTAS DESALINIZADORAS ¿QUÉ SABE LA SOCIEDAD COLOMBIANA DE ARQUITECTOS QUE NO SABEN LOS SAMARIOS?

Por: Veruzka Aarón Torregroza

veruzkaaaron.t@gmail.com

 

La semana pasada el presidente Petro durante el Consejo de Ministros expresó “No entiendo cómo se hace una desalinizadora para potabilizar el agua de mar, y la ponen en el sur, justo al lado de los hoteles de lujo, que pueden tener su propia desalinizadora y, en cambio, no la ubican en los barrios del norte, dónde están los barrios populares y quienes necesitan agua.” No tiene mucho sentido que el presidente desconozca información tan sensible para este proyecto como su localización, y menos, si este ha sido propuesto por su gobierno y gestionado por su viceministra de Agua. Lo poco que se ha conocido de este, es que los lotes definidos para la construcción de las plantas desalinizadoras se localizaban, uno al Sur del corredor turístico, y el otro, en Taganga. La reacción a estas declaraciones por parte de diferentes sectores fue inmediata. Casi al unísono organizaciones empresariales se pronunciaron con indignación frente a lo que al parecer se constituye en un reversazo del gobierno de Petro en su aporte a la solución de la crisis del agua en la ciudad. Esta indignación es extraña si se tiene en cuenta que en la ciudad se desconocen por completo los estudios de costo y la relación costo-beneficio, comparativo sine qua non entre alternativas, que justifiquen la construcción de plantas desalinizadoras como opción viable para la solución de la crisis del agua. ¿Acaso estos gremios tienen la información técnica que respalda la selección de esta alternativa como para respaldarla con vehemencia?

 

Uno de los gremios que no dudó en manifestar públicamente su respaldo a la construcción de la planta desalinizadora en la zona turística de la ciudad fue la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional Magdalena. La Junta Directiva de esta organización destacó en su misiva dirigida al presidente Petro que el terreno definido para el proyecto cuenta con condiciones técnicas favorable, así mismo, “expresa su confianza en que la materialización de la planta desalinizadora representará un avance histórico en infraestructura básica para Santa Marta y un paso decisivo hacia la garantía efectiva del derecho al agua para sus habitantes».

 

En virtud de tanta certeza por parte de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, debemos asumir que esta organización de profesionales ha analizado aspectos sobre el diseño de la planta que hoy siguen sin ser informados al resto de la ciudadanía por parte de la Alcaldía Distrital, entre estos:

 

En materia energética: ¿Cuál es el consumo de energía que se estima demandará esta planta? ¿Mediante qué tipo de sistema se proveerá este insumo? ¿Cuál será su costo? ¿Cómo este impactará en la tarifa del servicio?

 

En materia ambiental: entendida la salmuera como una solución de agua altamente concentrada en sales (principalmente NaCl, >5%) generada como subproducto residual durante la desalinización.  ¿Cuál es el volumen de salmuera que se estima generará el proceso de desalinización? ¿Tendrá este algún tratamiento posterior y mediante qué tipo de tecnología? ¿En dónde se realizará la disposición final de esta y cuáles son los impactos ambientales de estas disposiciones?

 

En el caso de la desalinizadora de Taganga ¿se conocen los estudios que soportarán el trámite de licencia ambiental?

 

Frente a la ejecución del proyecto en su integralidad conoce la Sociedad Colombiana de Arquitectos ¿Cuál es el tiempo de instalación?

 

Por otra parte debemos preguntar a la Sociedad Colombiana de Arquitectos, si tuvieron el privilegio de conocer las otras alternativas analizadas entre las cuales se seleccionó la construcción de las plantas desalinizadoras. Si al comparar el análisis costo-beneficio social, económico y ambiental entre dicha alternativa y las restantes, le satisfizo a esta agremiación el resultado que justificó la selección de esta.

 

Dado que el gobierno distrital sigue sin dar las respuestas requeridas y que el resto de la ciudad seguimos ignorantes de todos estos detalles, solicitamos respetuosamente a la Sociedad Colombiana de Arquitectos, que propicien de la mano con sus profesionales la creación de un espacio de debate amplio para que las comunidades y demás actores sociales, políticos y técnicos podamos conocer la información hasta ahora sin precisar. Esto con mayor razón después de conocer la posición de la Asociación de Empresarios del Magdalena, cuyo presidente, José Miguel Berdugo, en días pasados publicó una comunicación en la que expone inquietudes y razones que lo llevan a buscar “generar una reflexión y promover un debate sobre una alternativa que podría resultar beneficiosa, menos costosa y de más corto plazo” para la solución de la crisis del agua.

 

Los samarios necesitamos soluciones definitivas, pero no por esto, debemos dejarnos llevar por el desespero y aceptar cualquier proyecto sin que antes tengamos certeza que es la mejor solución posible, ni estar seguros de que sus impactos no serán peor que el problema.

 

Una planta desalinizadora además de ser una solución costosa en su construcción, operación y mantenimiento tiene impactos negativos muy conocidos en el mundo. Por esto es considerada una solución de la que se hace uso en casos extremos por ciudades que han agotado todos los recursos posibles de fuentes hídricas de agua dulce. Optar por esta alternativa sin tener claro si no hay otras mejores por considerar, no solo sería una máxima expresión de nuestra ignorancia como sociedad sino de nuestra irresponsabilidad.

 

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1 Comment

  • Elizabeth R. 18 Feb 2026

    Donde esta la bolita? 🙁

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