En días pasados Nina Agrawal reportera de salud The New York Times informó sobre el estado de la competencia mundial de varias empresas por la aprobación por parte de organismos reguladores federales de la prueba de sangre para detectar el cáncer. Según Agrawal desde el año 2021 cuando se dio a conocer que se adelantaban estudios para la detección temprana a través de pruebas de sangre por parte de varias empresas, el interés de la gente por adquirir estas en el mercado ha crecido.
Pero no en este inminente avance no todo se percibe como positivo. El aumento de la demanda de esta prueba que promete agiles resultados ha puesto en alerta a sistemas de salud en el mundo frente a cómo responder al probable aumento de resultados positivos para los cuales no están preparados para atender. Otro de los aspectos que analizan es un efecto “sensación de seguridad” ante un resultado negativo que ralentice la confirmación del diagnóstico.
Una de las empresas más destacadas en esta competencia es GRAIL. El resultado de los estudias de GRAIL reporta que el 99 por ciento de unas 23.000 personas examinadas con Galleri -su prueba- obtuvieron un resultado negativo. Cuatro de cada 10 resultados positivos se consideraron falsos posteriormente. Sin embargo, la columnista resalta que “La prueba pasó por alto el 60 por ciento de los cánceres que se detectaron en el plazo de un año y detectó el cáncer el 40 por ciento de los casos.”
En el artículo se cita el punto de vista de Joshua Ofman, presidente de GRAIL, quien en una entrevista dijo “la tasa de falsos positivos de la prueba Galleri era muy inferior a la de algunas pruebas convencionales de detección del cáncer (el 0,4 por ciento de las personas sometidas a la prueba, frente al 10 por ciento de las mamografías, por ejemplo). También dijo que era menos probable que la prueba Galleri detectara cánceres de crecimiento lento que probablemente no causarían daños, aunque actualmente parece haber pocas evidencias independientes que respalden esta afirmación.”
A los expertos también les preocupa que los resultados de las pruebas conduzcan a tratamientos excesivos precozmente, lo cual puede tener impacto no solo en la calidad de vida de las personas sino en el sistema de salud por sus costos. Esta probabilidad la comparó Scott Ramsey, director del Instituto Hutchinson de Investigación de Resultados del Cáncer en Fred Hutch con la experiencia de las pruebas PSA: “Extirpamos muchas próstatas a hombres con base en las pruebas del PSA y en el hallazgo de un cáncer de próstata en estadio inicial, lo cual los dejó con una vida de impotencia e incontinencia”, dijo Ramsey. Pero más tarde, los ensayos mostraron que la cirugía no mejoraba las tasas de supervivencia de los hombres con cánceres menos agresivos.
Aunque los estudios para perfeccionar las pruebas continúan. su eficiencia sigue puesta a prueba. Los aspectos señalados han llevado a que las asociaciones médicas se abstengan oficialmente, hasta ahora, de recomendar el uso de estas pruebas.

