Foto: www.discoversantamarta.travel
Por Alfonso Lastra Fuscaldo – Serie 500+1
Es difícil escribir con júbilo cuando el corazón carga tanta verdad. Santa Marta, la de la bahía más hermosa, la de las montañas que besan el mar, la de las brisas que curten el alma, cumple 500 años y un día. Y sí, hay algo de fiesta en el ambiente, pero también un profundo sinsabor.
Queremos celebrar. Claro que sí. Queremos honrar lo bueno, lo vivido, lo sentido. Porque hay razones sinceras: la ciudad de nuestros recuerdos tiene aroma de matarratón y guayaba, sabor a sierra, pargo y cojinoa. Tiene el polvo de las canchas del Liceo Celedón o de los Troncos, el eco de los intercolegiados donde todos fuimos campeones. Nos arrulló su brisa loca. Nos abrazó en sus noches decembrinas con amigos de siempre. Santa Marta fue la madre cálida que nos dio identidad.
Y como a una madre, la queremos sin condiciones. Pero también nos duele lo que le hemos hecho.
Santa Marta ha sido maltratada por sus propios hijos. Le han saqueado sus riquezas, le han secado los ríos, le han derramado la sangre. Hoy, las cicatrices están a la vista: calles violentas, agua escasa, empleos indignos, indiferencia social. Amarta —como la llamo en el lenguaje del alma— ha sido paciente y amorosa, aun cuando sus hijos la han abandonado.
Pero no todo está perdido. 500+1 no es solo una cifra. Es un llamado. El +1 representa el nuevo comienzo. Representa la esperanza que se siembra no con discursos vacíos, sino con acciones concretas, con verdades incómodas, con participación ciudadana, con justicia social. Amarta nos necesita lúcidos, no embriagados de nostalgia. Nos necesita comprometidos, no resignados. Nos necesita juntos.
Hoy no celebro con euforia. Celebro con conciencia. Celebro con amor maduro. Porque solo quien ama de verdad es capaz de mirar con firmeza lo que duele, y seguir creyendo que se puede sanar.
Santa Marta, madre nuestra, no te fallaremos más.
Por ti, por tus hijos, por el futuro que mereces,
hoy celebramos con el alma encendida…
y con los pies bien puestos sobre la tierra.


1 Comment
Guillermo Ceballos 29 Jul 2025
Dios te oiga Alfonso Luis