ATIPICAS EN EL MAGDALENA: ELEGIR ENTRE ¿MALO CONOCIDO O MALO POR CONOCER?

 

Por: VERUZKA AARÓNT TORREGROZA

veruzkaaaron.t@gmail.com

 

A pocas horas se encuentra el Magdalena de elegir a su próximo gobernador. Este proceso poco ha tenido de lo que debería considerarse como una fiesta democrática. Sus principales protagonistas en lugar de ofrecer propuestas y debates frente a la solución de las principales problemáticas del Departamento se han dedicado a atacarse personalmente de todas las formas posibles, y con esto, fomentar la mayor polarización y agresividad entre sus bases. Dada la falta de contenidos durante estas elecciones, la mayoría de los ciudadanos se encuentra en el dilema electoral de tener que elegir entre un ¿malo conocido o uno por conocer?

 

Las elecciones atípicas en el Magdalena se convirtieron en un retrato incómodo a través del cual el departamento vuelve a mirarse y encuentra, una y otra vez, los mismos gestos de poder que han marcado su historia reciente. La puesta en escena de alianzas “programáticas” que en realidad disfrazan intereses mezquinos de quienes aspiran y quienes están detrás del telón; la fingida humildad de candidatos que, a última hora, intentan untarse de pueblo; mientras una escasa ciudadanía se somete a ir a las urnas resignada a ser utilizada nuevamente. El escenario no podría ser más desalentador para un territorio cuya clase política hasta la esperanza le ha robado.

 

La disputa en estas elecciones se da entre dos candidatos cuyo origen político es, en esencia, Fuerza Ciudadana. Por un lado Margarita Guerra, más conocida como “la que dijo Caicedo”, y por otro, Rafael Noya, uno de los alfiles que durante varios años gozó de las mieles del poder mientras era considerado el diputado más poderoso de Fuerza Ciudadana, y por supuesto, de los pocos que le hablaba al oído a Carlos Caicedo. Estas relaciones casi incestuosas en el origen político de ambos aspirantes resultan, para muchos ciudadanos, profundamente inquietantes. Votar en estas elecciones es, para gran parte de los electores, escoger entre figuras que, de una u otra manera, han hecho parte del descalabro institucional que ha marcado al departamento en los últimos años.

 

La decisión no resulta sencilla para el elector desprevenido ni para los que se enmarcan en sectores de izquierda y derecha. No obstante que estos candidatos se presentan como de línea política de izquierda, no logran convencer a la mayoría de este sector. Una parte de la izquierda está cansada de que Carlos Caicedo continúe gobernando en cuerpo ajeno y mantenga al Magdalena subordinado a su proyecto personal de control político. La otra parte observa con desconfianza a Noya cuya promesa de que “en el Magdalena cabemos todos” les resulta peligrosa, pues temen que en ese afán de apertura entren por la puerta grande las fuerzas políticas de derecha, que podrían maniobrar, fortalecerse y eventualmente retomar el poder.

 

Del otro lado está el sector que se “autopercibe” como de derecha. Un parte de esta se resiste no solo a apoyar un proyecto político que represente la ideología de izquierda, sino a allanarle el camino a la fuerza política que por parte de Gustavo Petro aspira a continuar en el poder en el 2026. La otra parte de la derecha, más pragmática, calcula entre el menor de los males de cara al inmediato debate electoral. El 2026 lo resolverán en su momento. Esta parte de la derecha por debajo de la mesa va a apoyar Noya por considerarlo de más fácil “manejo” que a Caicedo. En medio de estas partes se encuentra una minoría que aún no se decide entre si votar por los candidatos restantes, votar en blanco o simplemente no votar.

 

Así, resulta evidente que los principales candidatos en disputa por la Gobernación del Magdalena poco o nada representan una verdadera renovación política. Son extensiones —o mutaciones— de estructuras previamente enquistadas: familias, clanes, grupos de poder y coaliciones fragmentadas que se reacomodan para mantenerse en el juego, disputando cuotas de territorialidad burocrática más que una visión seria de desarrollo.

 

Mientras tanto, los magdalenenses siguen pagando el desgaste de sus élites políticas a través de la profundización de las precariedades en la calidad de vida y en las oportunidades del territorio.

 

Está claro que en este debate no se hará la diferencia para encauzar al departamento y su institucionalidad. El reto a partir del próximo domingo después de elegir entre una de las dos caras de una misma falsa moneda será monumental para los magdalenenses, pero no imposible. Otros departamentos lo han logrado cuando la ciudadanía dejó de aceptar la falsa disyuntiva entre lo malo conocido y lo malo por conocer, y asumió el costo —y la responsabilidad— de exigir una alternativa real.

 

Mientras nuestra ciudadanía no exija coherencia, capacidad y ética como condiciones mínimas para quienes aspiran al poder, seguiremos expuestos a que “los de siempre”  continúen reinventándose para que nada cambie.

 

 

 

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2 Comments

  • Máximo José Polo Pérez 19 Nov 2025

    A la opinión de Vox pública agrego:
    Lamentable que un territorio de más de 5 siglos de lucha, continúe siendo saqueado, expoliado, exterminado, engañando, manipulando, por un líder ególatra que no tiene límite a nivel ético, como tampoco de gobernanza del territorio.
    En una sociedad democrática sana resulta imposible que una persona pase de ser económicamente de bajos ingresos a convertirse en la más adinerada de la región utilizando como único renglón de dicho enriquecimiento ilícito la política.

    Por supuesto con el aval de los entes de control que no hacen nada por haber sido permeados por la avaricia y los ingentes recursos que reciben.
    Si las fuentes y datos los tomamos de la prensa corporativa hegemónica pagada por dichos líderes políticos, todo seguirá igual, hay que hacer un mínimo esfuerzo por tener una opinión informada y actuar en consecuencia.
    El panorama es sombrío y con vientos huracanados no obstante es posible erradicar la mala hierba de raíz pues ya creció y se distingue claramente.
    A nivel global como regional el desarrollo se logra cuando elegimos personas comprometidas con el territorio.
    Que éste 23 de noviembre seamos capaces de dejar el yugo y las cadenas de la opresión y la esclavitud.

  • Enelmargen 19 Nov 2025

    ¿Magnífica! la caracterización que hace la columista de todo aquello que, en su esencia, no es otra cosa que, por decir lo menos, una porquería.
    «Más claro no canta un gallo».
    Porquería que, en tanto que agente del tal «Establishment», aparece con el cacareo de lo que se ha dado en llamar «derecha»/»centro»/»izquierda»//»elpueblo»?

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