En 2022 nos vendieron quince miedos para que el pueblo no votara. La vida los desmintió uno por uno. Hoy el mismo miedo regresa disfrazado de «outsider». Reconocerlo —y traer a una persona más a votar el 21 de junio— es la tarea de esta semana.
Lo que te dijeron en la mesa del almuerzo
¿Te acuerdas de la conversación de 2022, en la mesa del almuerzo? Alguien que quieres —un tío, una vecina, tu mamá— bajó la voz y te dijo: «si gana ese, nos volvemos Venezuela», «te van a quitar la casa», «se acaba tu pensión». No lo dijo por maldad. Lo dijo porque tenía miedo. Y el miedo, cuando es de verdad, no se discute: se siente en el pecho.
No vengo a reírme de ese miedo. Vengo a hacer algo más difícil y más respetuoso: mirarlo a los ojos cuatro años después.
Porque ese miedo tuvo nombre y apellido. Fueron quince miedos, fabricados con precisión y repartidos casa por casa. A la abuela le vendieron el miedo a perder la mesada. A la madre cabeza de familia, el miedo a quedarse sin el subsidio que les da de comer a sus hijos. Al vendedor de la esquina, el miedo a que «la mano dura» cayera sobre el que se rebusca y no sobre el que delinque. Al campesino que volvió cuando llegó la calma, el miedo a oír plomo otra vez. Al muchacho de la universidad, el miedo a que su voz le cerrara puertas. A cada quien le midieron lo que más quería y se lo pusieron en riesgo. Eso no es política: es un negocio. Y nosotros fuimos la mercancía.
El miedo te lo venden a la medida: miden lo que más amas, te lo ponen en riesgo, y cobran tu voto en la urna.
Quince miedos, una sola fábrica
Pongámoslo claro, sin tecnicismos. En 2022 circularon quince narrativas de miedo alrededor de la llegada de Petro al poder. No eran improvisadas: cada una apuntaba a un grupo distinto, a un dolor distinto. «Colombia se vuelve Venezuela». «Se acaba la propiedad privada». «Le quitan su pensión». «Le suben los impuestos a todos». Y la más astuta de todas, la que cierra el catálogo: «mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer».
Aquí está lo que casi nadie te explicó, y es la clave de todo: el miedo funciona en quien tiene algo que perder, y se cae solo en quien el sistema nunca incluyó. Por eso la misma frase que aterró a quien tenía casa y ahorro, a quien nunca tuvo nada le sonaba a burla. El miedo a «perder» no muerde a quien ya está afuera.
Y entonces llega la prueba del tiempo, que es la única jueza que no se compra. Cuatro años después: la propiedad privada sigue ahí —la reforma agraria entregó tierra comprándola o usando baldíos del Estado, sin expropiar fincas por decreto—. Los ahorros pensionales están donde estaban; los fondos privados no fueron estatizados. No hubo hiperinflación venezolana ni corrida bancaria, y el Banco de la República siguió independiente.
No te pido que me creas a mí. Te pido que mires tu propia vida: ¿te quitaron la casa? ¿desapareció tu ahorro? ¿cerró el banco? Si la respuesta es no, ya tienes en las manos la prueba de que el miedo era un producto, no un pronóstico.
El miedo se vende a quien tiene algo que perder. Por eso quien nunca fue incluido en el sistema nunca le creyó. La exclusión también vacuna.
¿Y si la persona más poderosa para desarmar un miedo no es un político, sino tú, que viviste que no se cumplió?
El truco que ya vimos
En 2022 apareció un «outsider». El «viejito», el «ingeniero», el «rey de TikTok». Llegó pateando la mesa, llamando «ratas» a la clase política y prometiendo «darle una cachetada a la corrupción». Millones se ilusionaron, y la ilusión era legítima: estábamos cansados. Pero mira cómo terminó la película, porque importa.
Primero: el que insultaba a las maquinarias terminó rodeado por ellas. Al pasar a segunda vuelta lo abrazaron los partidos de siempre. Segundo: el abanderado de la lucha anticorrupción fue condenado por corrupción, por el caso Vitalogic, por «interés indebido en la celebración de contratos» como alcalde de Bucaramanga.
Léelo despacio: el que vendía la cura era portador de la enfermedad. El disfraz de «outsider» no era una casualidad: era el envoltorio. Por debajo, lo de siempre. Esto no es para reírnos de quien le creyó. Es para aprender el truco, porque el truco se está repitiendo ahora mismo, frente a tus ojos.
El «outsider» no es una persona: es un disfraz. Lo importante no es la corbata nueva, sino quién le compró el traje.
¿Cuántas veces vas a comprar el mismo producto solo porque le cambiaron el empaque?
Un solo candidato, el miedo de todos a la vez
Llega 2026 y aparece otro «outsider»: «El Tigre», el que promete «reconstruir la patria», el que dice que «no es político» y ya está rodeado por el uribismo, el Centro Democrático, Cambio Radical y gremios como Fenalco. El traje viejo, con tigre bordado.
Pero hay una diferencia, y es la que nos une a todos. Mientras el de 2022 vendía una sola bandera, este viene a tocar, en un mismo paquete, el miedo de cada quien. ¿Eres el del rebusque, el vendedor de la esquina? Su «mano dura» estilo Bukele no distingue entre el que delinque y el que vende tinto. ¿Eres víctima del conflicto o firmante de paz? Propone eliminar la JEP y terminar los procesos de paz: tocar justo las garantías que costaron sangre para que el dolor no se repita-
¿Eres campesino, indígena, afro o costeño? Propone fracking masivo y casi duplicar la producción de petróleo: tu agua, tus páramos y tu río decididos desde una oficina lejana. ¿Eres docente o trabajas en salud? Propone recortar el Estado un 40 %: tu empleo, tu vocación y el aula o el hospital donde te necesitan. ¿Te importa que el crimen no compre impunidad? Propone legalizar el 10 % de capitales ilegales —incluidos dineros del narcotráfico— a cambio de tres años de cárcel y no extradición.
Y como cierre del retrato, el dato verificable que no necesita adjetivos: su oficio durante años fue defender en los tribunales a algunas de las figuras más cuestionadas del país —jefes de las AUC, el testaferro Álex Saab, el de la pirámide DMG—. No lo digo yo: es expediente público y a un pastor que es un depredador sexual en serie, cuyas víctimas incluyen a niñas y niños que habrían sido abusados desde los 6 años de edad.
¿Entiendes por qué esta vez es de todos? Porque el miedo que le vendieron por separado a la abuela, a la madre, al campesino y al maestro ahora viene firmado por una sola mano. Solos somos blanco fácil. Juntos somos otra cosa.
Antes te vendían un miedo a la medida. Hoy un solo proyecto reúne el miedo de todos. La buena noticia: también nos reúne a todos para responder.
¿Si el mismo proyecto amenaza tu agua, su pensión, mi empleo y la paz del campo, ¿por qué seguiríamos defendiéndonos cada uno por su lado?
Cómo se desarma un miedo
No alcanza con tener la razón: hay que saber convencer sin pelear. El método cabe en cuatro pasos que cualquiera puede usar mañana en el almuerzo. Primero, reconoce el miedo del otro; no empieces diciéndole que está equivocado, empieza con «entiendo por qué te asustó eso». El miedo respetado baja la guardia; el atacado se atrinchera. Segundo, haz una sola pregunta de realidad: «¿a ti te quitaron algo en estos cuatro años?», y deja que conteste. Tercero, muestra la prueba, no el discurso, y entrega la fuente: «no me creas a mí, verifícalo tú». Cuarto, trae a uno.
Ese cuarto paso es el corazón de todo. Como la estrella de mar, que si le cortan un brazo no muere sino que se multiplica: tu misión no es convencer a mil, es traer a una persona a votar el 21 —la que crees que no irá—. ¿Por qué funciona? Porque el testimonio de quien vivió la realidad desarma el miedo mejor que cualquier publicista. El joven que le explica con cariño a su abuela. La madre que le cuenta a otra madre. El campesino que le avisa al vecino de la vereda. Cada persona que vivió los avances y los cuenta arrastra a varias que dudaban. Esa es la aritmética que gana una segunda vuelta apretada.
No tienes que convencer a mil. Trae a uno. Si cada uno trae a uno, dejamos de ser muchos y nos volvemos imparables.
La última trampa
Recojamos lo caminado, para que no se nos olvide:
♦ El miedo es un producto reciclad Quince miedos en 2022; la vida los desmintió.
♦ El «outsider» es un disfra El de 2022 terminó condenado y abrazado por las maquinarias que decía combatir.
♦ Esta vez el miedo es de todos a la vez, firmado por un solo proyecto y respaldado por los poderes de siempre.
♦ El antídoto cabe en una frase: reconoce, verifica, y trae a un
Ahora, prepárate, porque viene la última trampa. En los días finales soltarán la carta más vieja del mazo: «viene el caos, mejor lo malo conocido». Es el miedo al miedo. Cuando la oigas, respira y responde con calma: «¿cuál fue el caos que prometieron en 2022? ¿Llegó?». Esa pregunta sola desarma la última bala.
Cuatro principios para la recta final:
♦ Cercanía antes que razón. Habla con quien ya te quiere y te escucha. A los desconocidos no se convence; a los cercanos, sí.
♦ Fuente antes que gri Cada afirmación, con su enlace. Sin fuente, no se publica ni se reenvía.
♦ Acción antes que angustia. El miedo sin tarea paraliza; con tarea concreta —«trae a uno»—, moviliza.
♦ Multiplicación antes que perfección. No esperes el mensaje perfec Empieza hoy con una persona.
La última trampa es el miedo al miedo: «mejor lo malo conocido». Respóndela con una pregunta: ¿cuál fue el caos que prometieron, y dónde está?
La semilla del 21 de junio
Nos enseñaron a tenerle miedo al mañana para que entregáramos el hoy sin pelear. Pero la estrella de mar no le teme al corte: de cada herida hace una constelación. El 21 de junio sembramos eso. El miedo paraliza; la raíz teje.
El miedo te quiere quieto en casa el día de votar. Tu respuesta más radical es salir, llevar a uno, y demostrar que de cada uno nacen muchos.
Sistema ALPHA
El miedo dejó de ser un pronóstico para volverse un producto, y el producto ya tiene comprador conocido.
La pregunta es si sabremos reconocer el disfraz a tiempo, o si volveremos a comprar el mismo empaque.
El miedo paraliza. La raíz teje.
Así que esta semana, antes de dormir, escribe un nombre: la persona de tu vida que crees que no irá a votar. Mándale un mensaje corto, sin pelear, que termine con «no me creas, verifícalo tú» y un dato con su fuente. Esa persona es tu brazo que se multiplica.


1 Comment
Máximo José Polo Pérez 17 Jun 2026
Éstos análisis del columnista están bien documentados.
Considero pertinente señalar para nuestro amable lector, que además de todos éstos miedos y las estrategias para neutralizarlos, nos enfrentamos al delito electoral del clientelismo político, al estar permeados los órganos de control por la ultra derecha fascista, narcoparamilitar , es menester que cuidemos los sufragios ya que hay maquinarias que amenazan la democracia.
Ejemplos hay muchísimos dejo a consideración el siguiente:
Supersalud
Daniel Quintero Calle
Ante las graves denuncias presentadas por el Senador Iván Cepeda Castro y que comprometerían a un grupo de EPS vinculadas a jefes parmilitares, los giros de estas EPS aL señor Joaquín Gutierrez y directamente al señor Abelardo De La Espriella por la firma de contratos con recursos parafiscales por mas de 18 mil millones de pesos, en el marco del desvio de mas de 160 mil millones a una empresa fachada en Panamá, la Superintendencia informa que ha iniciado tareas de investigación exasutiva. El primer hallazgo es muy grave: el contrato por 18 mil millones de pesos entregado a Abelardo de la Espriella fue ocultado al Contralor designado por la Superintendencia de Salud. De igual forma: las carpetas donde se almacenaba la investigación sobre el origen de los recursos con los que se le pagó a Abelardo de la Espriella fueron extraídos o eliminados de nuestra base de datos en años anteriores. Sin embargo, en un trabajo investigativo y gracias a la revisión de más de 10 mil documentos se pudo constatar que esta investigación no solo existió, sino que compulsas de copias fueron enviadas a la Fiscalía y Contraloría para su estudio. Con nombres y apellidos entregaremos las pruebas que tenemos en nuestras manos a la Fiscalía General de la nación, Contraloría y Procuraduría. Está superintendencia, vino a hacer cumplir la ley y a enfrentar sin miedo a la macro corrupción que se roba los recursos de la salud en Colombia. Por Colombia: sin precio ni miedo.