La conmemoración del Quinto Centenario de la fundación de Santa Marta se convirtió durante las últimas dos décadas en el centro de discusiones académicas, campañas políticas, planes maestros, planes de desarrollo y hasta leyes de la República. Se esperaba que producto de estos ejercicios se definieran proyectos estratégicos, rutas de estructuración, viabilidad técnica, gestión y ejecución. Esta conmemoración debió convertirse en un propósito colectivo a través del cual gestionar no solo proyectos para el desarrollo económico sino para la cohesión social, y en términos generales, para honrar la historia y el futuro de la ciudad. Contrario a esto los gobiernos de turno y lideres de la sociedad civil, como es costumbre, se embriagaron con sus retóricos discursos y el “Plan” para los 500 años se quedó en el papel. Pero no hay plazo que no se venza. Llegó el 2025 y el precario balance no sorprende. A escasos días de la conmemoración, no se vislumbra ni un solo proyecto emblemático, mucho menos, una ciudad cohesionada.
No es exagerado decir que la ciudad dejó perder con esta conmemoración una oportunidad de “oro» para gestionar recursos de orden nacional e internacional dirigidos a la solución de problemas crónicos como la crisis que afronta en materia de servicios públicos e infraestructura urbana (movilidad, vías, espacio público). Los medios y las fuentes estuvieron ahí, pero no así los proyectos.
En la Ley 1617/2013 a través del artículo 111 se declara a Santa Marta patrimonio cultural de la Nación. A partir de esto, se define como proyecto estratégico de interés nacional la celebración del quinto centenario de la fundación de la ciudad de Santa Marta en el año 2025. A continuación, esta ley ordenó al Gobierno Nacional que dentro de los seis meses siguientes concertara “con las demás autoridades nacionales relacionadas con la materia, con las autoridades distritales, con los diferentes estamentos y poderes públicos, gremios y asociaciones sociales y culturales la adopción mediante decreto del Plan Maestro Quinto Centenario de Santa Marta, así como los recursos que garanticen su ejecución.”
Pese a lo dispuesto por ley, el Plan Maestro fue adoptado casi diez años más tarde, mediante el Decreto 1053/2022. Este Plan estuvo constituido por tres ejes temáticos: 1. Sostenibilidad Ambiental, 2. Sostenibilidad Económica y 3. Sostenibilidad Social), y en el marco de estos, hay 25 iniciativas, entre las cuales se destacan: a) Aseguramiento del abastecimiento de agua: Estudio de nuevas fuentes, captación y tratamiento, Implementación del Plan Maestro de b) Acueducto y alcantarillado en el área urbana y mejoramiento de Saneamiento Básico y del alcantarillado en los corregimientos y poblados rurales, c) Creación de un Parque Lineal en torno a la recuperación del rio Manzanares, d) Segunda fase de rehabilitación del Centro histórico, Movilidad turística: (i) Construcción de muelles o embarcaderos turísticos para transporte entre bahías. (ii) Construcción de una red de teleféricos, Programa integral para el desarrollo social.
Después de más de una década de cacarear sobre la conmemoración de los 500 años, la mayoría de estas iniciativas están lejos de convertirse en realidad, pues poco o nada se ha avanzado en la estructuración de sus proyectos, no pasan de ser simples ideas. Si se tratara de proyectos, contarían con sus respectivos estudios y diseños registrados en el Banco de Proyectos de la Alcaldía Distrital o las entidades nacionales responsables según el sector al que correspondan. Pero no es así. Parte de la degradación institucional de nuestras entidades territoriales se debe al reemplazo del carácter técnico por la charlatanería, propia del populismo. ¿Dónde han estado los profesionales, gremios y academia para frenar esta degradación?.
Se puede ser optimista y pensar que después del 29 de julio de 2025, la ciudad mantendrá el interés del ejecutivo nacional para apalancar las iniciativas adoptadas. Pero, eso no será tan fácil si se tiene en cuenta que más adelante vienen las conmemoraciones de quinientos años de Cartagena (1533), Santiago de Cali (1536), Popayán (1536) y Santa Fe de Bogotá (1538). Ninguna de estas ciudades va a gperder su cuarto de hora en inversión pública.
Es claro que a los últimos gobiernos distritales el reto le quedó muy grande. Pero el actual, no tiene excusa. Lo poco que se ha revelado de su gestión deja más dudas que respuesta ante el avance de proyectos estructurados y debidamente viabilizados para solucionar las profundas problemáticas de la ciudad. La gerente de ciudad, Marcela Sierra, ha dicho en algunos medios que “los quinientos años va a ser difícilmente una conmemoración que se olvide en el tiempo.” A la gente hay que creerle.


5 Comments
Armando 16 Jul 2025
Excelente artículo de lo que ha sido la historia política de nuestra ciudad, donde la desidia, la corrupción, ha sido un mal común que todos repiten y hoy Sta Mta es la Ciudad más Antigua y más atrasada, dónde lo único que avanza es la corrupción donde los políticos gozan de inmunidad.
Briana C 16 Jul 2025
Excelente análisis!
ANGELICA MARIA BARRANCO PEREZ 16 Jul 2025
Una realidad que nos compete a todos y todas en Santa Marta.
Diana Villa Insignares 16 Jul 2025
Interesante éste artículo, nuestra ciudad con tantos años de fundada y su decadencia es cada día más evidente por la apatía e interés mezquino de quiénes la Gobiernan
Máximo José Polo Pérez 16 Jul 2025
Nos hemos equivocado al momento de elegir dirigentes en el departamento, su interés ha sido apropiarse de los recursos públicos de manera descarada, sin gestión planificada. Es lamentable que con nuestras riquezas naturales, biodiversidad y recursos hídricos no se haya solucionado temas tan sensibles como abastecimiento de agua, robustecimiento del turismo e infraestructura.
No obstante podemos ser proactivos y aportar desde nuestros roles, olvidando las diferencias para sacar el territorio adelante, eligiendo a personas que realmente quieran el progreso de Santa Marta y tengan la capacidad de hacerlo.