La Universidad del Magdalena (UNIMAG) es una de las instituciones más queridas del Departamento. Gracias a esta institución pública el Magdalena y sus alrededores han cultivado varias generaciones de profesionales que han aportado durante más de seis décadas en la generación de saberes al servicio del desarrollo regional y nacional. Quienes conocen la historia de la UNIMAG saben que a pesar de desafíos administrativos, financieros, violencia, conflicto interno y politización, esta ha logrado mantener su relevancia en el plano regional. No obstante los notables avances de la actual rectoría en materia de cupos y gratuidad, en materia de calidad académica, su gestión requiere una seria atención. La preocupación nace a partir de los resultados de las pruebas Saber Pro-2024 revelados por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES). Según informa el ICFES en 2024 el puntaje promedio de los estudiantes de la UNIMAG estuvo por debajo del resultado de universidades sin acreditación y con menor trayectoria institucional. No es exagerado decir que la UNIMAG es la “joya de la corona” del Magdalena. De ahí que es necesario rodearla, protegerla y defenderla para que cumpla con su misión institucional. Todos coincidimos en que si a la UNIMAG le va bien al Magdalena le va bien.
El puntaje promedio de los estudiantes de la UNIMAG que presentaron la prueba en el 2024 fue de 146 puntos. En este periodo los promedios más altos lo obtuvieron las siguientes universidades: Universidad Nacional Bogotá (184.7), Universidad de los Andes (184.5) y EIA Medellín (184,3). En la costa las universidades los mejores resultados los obtuvieron: Universidad del Norte (173.4), Universidad Tecnológica de Bolívar (161,2) y Universidad del Atlántico (154,3). Es pertinente destacar que 39 universidades de las que se posicionaron por encima de la UNIMAG no tienen acreditación y algunas de ellas tienen una menor trayectoria institucional.
Pero este no es el único año en que la UNIMAG ha tenido un pobre desempeño es estas pruebas: 2021 (142,46), 2022 (146,3) y 2023 (145,8), ICFES. A partir de estos resultados y según el análisis de desempeño que realiza el Observatorio de la Universidad Colombiana, durante estos años la UNIMAG se ha ubicado en estas posiciones en el nivel nacional: 2021 (125), 2022 (91), 2023 (101) Y 2024 (121). ¿Qué sucedió para qué entre el 2022 y el 2024 decayeran los resultados de la UNIMAG?
La preocupación en el interior de las directivas de la UNIMAG frente a estos resultados no se ha hecho esperar, lo cual es esperanzador para la institución. VoxPública tuvo acceso al documento “Análisis del Desempeño Académico 2024-II”, cuyos resultados fueron presentados el 23 de abril en el Concejo Académico de la institución. El análisis se enfoca en factores que podrían haber incidido en el bajo desempeño académico de la institución.

Aquí puede consultar el documento UTF-8Análisis del Desempeño Académico_2024II (1)
Uno de los primeros aspectos en que se enfoca el análisis es el denominado “Factor de Inflación de Calificaciones”. Según se expone en el documento “El Factor de Inflación de Calificaciones promedio es 1.56, lo que significa que las calificaciones otorgadas dentro de la universidad en pregrado presencial son en promedio 56% mayores que el nivel medido en las pruebas externas.” En el documento se presenta el valor del Factor de Inflación para cada programa. El sistema de calificaciones de la Universidad del Magdalena va de 000 a 500 puntos, siendo 300 puntos la nota mínima aprobatoria para una asignatura.
Se concluye además que “De los 79 programas académicos analizados, 41 (52%) presentan un promedio general igual o superior a 400 puntos en los resultados de sus estudiantes en las distintas asignaturas. […] Al desagregar este resultado por modalidad de programas, se identifica que el 100% de los programas de posgrado (29 de 29) alcanzan este umbral. […] En contraste, el 29% (4 de 14) de los programas ofrecidos a distancia presentan un promedio igual o superior a 400 […] los programas presenciales de pregrado son los que registran la menor proporción, con solo 8 de 36 programas (22%)”.
Respecto al comportamiento de dicho factor según asignaturas, en el documento se concluye que “En el año 2017, la probabilidad de obtener un puntaje mayor o igual a 400 en una asignatura era de 24%.” Mientras que “En el año 2024, la probabilidad aumentó a 41%.”¿Qué condiciones cambiaron en la UNIMAG para que a los estudiantes les sea más fácil obtener estas elevadas calificaciones?
El análisis de las calificaciones continua desde el punto de vista de los docentes, en lo cual se concluye que “De los 1.607 docentes analizados, 680 (42,3%) otorgaron un promedio de calificaciones igual o superior a 400 puntos.” Pero el análisis va más allá. Sus autores hicieron una relación entre Promedio de la nota (estudiante) y la Evaluación Docente. El resultado sugiere que hay una significativa correlación entre la nota alta promedio del estudiante y la alta evaluación del docente.
Las directivas actuales tienen la responsabilidad de rescatar la calidad académica de la UNIMAG. Para esto, es necesario que se amplie y profundice el estudio de posibles fallas y/o debilidades en el proceso de formación. Es probable que los factores analizados hasta ahora solo sean la superficie de algo más profundo en su gestión. Si como advierte el estudio, hay factores que distorsionan el sistema de calificaciones, si estas no reflejan el rendimiento real de aprendizaje, deben tomarse acciones para corregir esto. Pero es necesario ir más allá. Se requiere de un enfoque integral que combine políticas académicas claras, evaluación objetiva para estudiantes, revisión del sistema de evaluación docente, y una cultura institucional centrada en la calidad más que en reducir tiempos de permanencia estudiantil y/o aumentar tasas de graduación. La calidad académica no se impone, se construye con rigor académico y colectivamente, de ahí la necesidad también de revisar las garantías para una efectiva participación democrática y autocritica en el gobierno universitario.
La Universidad Pública es uno de los medios más efectivos y eficientes para transformar un territorio. No es casualidad que ciudades que en Colombia y en el mundo se destacan por sus avances en desarrollo y competitividad tengan entre sus principales alianzas a este tipo de instituciones. Son centros de producción de ciencia, tecnología e innovación pero también de la formación de pensamiento crítico en las sociedades. Sin embargo, el mayor impacto de esta institución es su función de ofrecer igualdad de oportunidades y con esto la posibilidad de reducir las brechas sociales.
Es necesario tener presente que el estudiante es más que «insumo” estadístico y/o electoral, es el prospecto de un ciudadano profesional y crítico que hará parte de un sistema socioeconómico del cual la sociedad espera y demanda su mejor contribución.


3 Comments
Elizabeth 3 Sep 2025
Hay que mejorar la educación desde la base.
ELIANA PATRICIA CEBALLOS 4 Sep 2025
Excelente artículo. Considero que las directivas tienen un desafío enorme. Al final del día, lo que se busca es calidad educativa que es la base sobre la cual se forma a los futuros profesionales y ciudadanos que transformarán la región. Es responsabilidad de todos rodear, proteger y defender a nuestra alma mater para que siga cumpliendo su misión.
Esteban Zambrano 11 Mar 2026
Hay algo profundamente curioso en lo que está pasando con la Universidad del Magdalena.
Las notas suben.
Las evaluaciones docentes suben.
Las tasas de aprobación suben.
Pero los resultados reales… bajan.
Si esto fuera agricultura diríamos que el árbol está lleno de flores… pero el fruto no aparece.
El editorial sobre la UNIMAG revela un dato que debería sacudir cualquier comunidad académica:
el “factor de inflación de calificaciones” alcanza 1.56.
Traducido a lenguaje sencillo:
Las notas internas son 56% más altas que el rendimiento medido externamente.
O dicho sin maquillaje académico:
Estamos graduando optimismo… no necesariamente conocimiento.
Y este fenómeno no es exclusivo del Magdalena.
Durante 28 años recorriendo territorios —385 comunidades educativas distintas— he visto aparecer el mismo patrón cuando la educación se vuelve prisionera de indicadores administrativos:
Suben los números.
Baja el rigor.
Suben los diplomas.
Baja la profundidad.
Suben los promedios.
Baja la exigencia.
La educación pública es demasiado importante para caer en esa trampa.
Porque una universidad pública no es solo una institución.
Es una fábrica de futuro territorial.
Es el lugar donde un joven campesino, una mujer de barrio popular o un hijo de pescadores puede convertirse en ingeniero, médico o investigador.
Por eso la UNIMAG no es cualquier universidad.
Es —como dice el artículo— la “joya de la corona” del Magdalena.
Y las joyas no se cuidan puliendo estadísticas.
Se cuidan puliendo conocimiento.
El dato más inquietante del análisis interno es este:
42,3% de los docentes otorgan promedios superiores a 400 puntos.
Y además existe correlación entre notas altas y mejores evaluaciones docentes.
Es decir:
mientras más fácil aprobar… mejor calificado el profesor.
Ahí está el nudo.
No es un problema de estudiantes.
Es un problema del sistema de incentivos académicos.
La solución tampoco será cosmética.
No se resuelve con discursos.
Se resuelve con algo más exigente:
recuperar la cultura del rigor.
Porque la universidad pública no puede convertirse en una fábrica de diplomas.
Debe seguir siendo lo que siempre fue en los territorios que progresan:
una escuela de pensamiento crítico.
La pregunta no es si la UNIMAG puede recuperar su calidad.
La pregunta es más profunda:
¿tenemos la valentía institucional para mirarnos al espejo académico sin maquillaje?