El precio del dólar en Colombia abrió este 31 de marzo de 2026 en 3.650 pesos, según el Banco de la República. La Tasa Representativa del Mercado fue de 3.669,96 pesos, lo que indica un incremento de 1.07 pesos respecto a la del día anterior.
La jornada estuvo marcada por las tensiones que se generaron entre el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República por el aumento de la tasa de interés en 100 puntos básicos para que llegara a 11,25%.
En medio de dichas tensiones la divisa se cotizó a la baja sobre $3.659,92, lo que representó un descenso de $10,04 frente a la TRM. Tocó un mínimo de $3.645,10 y un máximo de $3.6765.
Especialistas destacan que en el comportamiento de la divisa han influenciado tanto los componentes locales en los últimos tres meses como el impacto de la guerra contra Irán.


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Máximo José Polo Pérez 1 Abr 2026
EL BANCO DE LA REPÚBLICA TOMA PARTIDO EN LA POLÍTICA
Aquí hay que decirlo sin anestesia: cuando el Banco de la República – Colombia sube las tasas de interés dos veces en menos de un mes, no estamos ante un simple ajuste técnico. Estamos ante una decisión reiterada que golpea el bolsillo en un momento políticamente sensible, y que tiene la capacidad real de afectar el ánimo económico del país… y con eso, la intención de voto.
Porque no es una sola señal, es insistencia.
Un aumento de 100 puntos básicos (1%) significa que el costo del dinero sube de forma directa. En Colombia, donde buena parte del crédito está indexado a tasas variables, esto se traduce rápido:
• Un crédito de consumo puede encarecerse entre 0,8% y 1,5% efectivo anual.
• Un préstamo de $10 millones puede implicar pagar entre $100.000 y $300.000 adicionales al año.
• En vivienda, el impacto acumulado puede representar millones de pesos más durante la vida del crédito.
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Esto no es una abstracción:
es más plata saliendo del bolsillo por la misma deuda.
Y lo más delicado: esto ocurre en un contexto que no muestra una economía desbordada.
En Colombia:
• La inflación venía bajando desde picos cercanos al 13% en 2023 hacia niveles de un solo dígito.
• El desempleo se ha movido alrededor del 9% – 10%, con leves mejoras.
• El PIB ha crecido, aunque de forma moderada, alrededor de 1% – 2%, lo que indica desaceleración, no sobrecalentamiento.
Es decir:
la economía no estaba en crisis inflacionaria, estaba estabilizándose lentamente.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿por qué insistir en frenar algo que ya venía perdiendo velocidad?
Ahora, sobre el tema del peso colombiano, hay que ser rigurosos.
Sí, el dólar en Colombia alcanzó niveles cercanos a los $5.000 COP en 2022–2023, y posteriormente bajó a rangos entre $3.800 y $4.200 en distintos momentos recientes. Pero eso no significa que el peso sea “la moneda más revaluada del mundo” de forma permanente. Lo que sí ha ocurrido es esto:
• Ha habido episodios de fuerte apreciación del peso frente al dólar.
• Colombia ha estado entre las monedas emergentes con mayores variaciones positivas en ciertos periodos, según mercados internacionales.
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¿Qué implica esto realmente?
• Un peso más fuerte abarata importaciones ✔
• Pero reduce la competitividad de exportaciones ❗
• Y afecta sectores productivos como industria y agro ❗
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Ahora bien, cuando el Banco de la República sube tasas:
• Hace más rentable invertir en Colombia para capital extranjero
• Aumenta la entrada de dólares financieros
• Y eso puede presionar aún más la apreciación del peso
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No es automático ni lineal, pero sí es una relación conocida en economía.
Entonces el punto crítico no es exagerar, sino entender el conjunto:
tasas altas + moneda fuerte = presión sobre la economía productiva.
Y aquí es donde el análisis deja de ser aislado.
Porque mientras esto ocurre:
• El Congreso de la República de Colombia bloquea o diluye reformas
• La Corte Constitucional de Colombia limita decisiones estructurales
• El Consejo de Estado interviene en temas económicos
Y el banco central, en lugar de acompañar una economía débil, decide apretarla… dos veces en el mismo mes.
No es un hecho aislado.
Es una secuencia.
Un ejemplo concreto: en Medellín, un emprendedor que pensaba financiar su negocio hoy enfrenta tasas más altas. Eso cambia la decisión. El negocio no se abre. El empleo no se genera.
Multiplica eso por miles.
Eso no es técnica neutra.
Eso es impacto real con consecuencias políticas.
Y en un escenario donde figuras como Iván Cepeda Castro representan una posible continuidad del cambio iniciado por Gustavo Petro el efecto es claro: una economía que no mejora genera frustración, y la frustración influye en el voto.
Aquí es donde entra la duda razonable bien aplicada:
• ¿Es posible que todas estas decisiones sean independientes? Sí.
• ¿Es probable cuando todas apuntan al mismo resultado? Cada vez menos.
Porque el patrón es evidente:
• Se encarece el crédito
• Se limita la inversión
• Se frenan reformas
• Se reduce el margen del gobierno
•
Y el resultado es uno solo:
el cambio no avanza.
No hace falta hablar de conspiraciones. Basta con observar efectos repetidos en momentos clave.
Aquí no hay neutralidad absoluta.
Hay decisiones que benefician a unos sectores y afectan a otros.
Hay un modelo económico que se protege.
Y cuando eso ocurre justo en momentos electorales, la economía deja de ser solo economía.
Se convierte en poder.