EL PODER TERRITORIAL QUE DEJAMOS MORIR

 

Tema: la ausencia territorial de los congresistas alternativos con gobierno, la consulta que fracturó la mayoría, la falta de legitimidad territorial en algunas curules, y los estatutos fundacionales del Pacto Histórico.

 

«No fue la derecha quien nos arrebató el poder: fuimos nosotros, ausentes del territorio, quienes lo dejamos morir. Sin tejido en la base, no hay poder que se sostenga.»

 

La vereda que esperó una visita que nunca llegó

En una vereda de Boyacá, una tejedora barrió su casa tres veces aquella semana. Le habían dicho que alguien del equipo de su representante llegaría a escuchar lo que la comunidad llevaba dos años pidiendo: un acueducto veredal, una carretera destapada que se volvía río cada invierno. Nadie llegó. Ni esa semana, ni la siguiente, ni en el año que siguió. Ella siguió sembrando semillas de organización comunitaria, como lo ha hecho durante casi tres décadas de trabajo territorial que hemos acompañado en más de 385 territorios de este país.

 

No escribo esto desde la comodidad de la denuncia fácil. Lo escribo desde el dolor de haber visto, una y otra vez, cómo quienes llegaron al Congreso prometiendo estar cerca de la gente terminaron administrando la distancia. La política que soñamos no es una transacción de curules: es una «Práctica Viva ALPHA» que se sostiene con presencia, no con comunicados de prensa.

 

Nuestros valores no son negociables: la política es herramienta de transformación o no es nada. Cuando el «nosotros» que construimos en las calles se disuelve en la indiferencia de una oficina en Bogotá, no solo perdemos una votación: perdemos la «Esperanzía» que cientos de tejedores sembraron casa por casa, vereda por vereda.

 

Frase Del ArtEZano 1: «Un tejedor solo en el territorio es una promesa incumplida con nombre propio.»

 

Lo que el poder no vio: la ausencia como estrategia

Con 29 años recorriendo 385 territorios, con más de 1.000 semillas sembradas y más de 300 tejedores activos sosteniendo procesos organizativos, puedo afirmar algo con la autoridad que da la experiencia verificable: la gran mayoría de los congresistas alternativos que tuvieron gobierno brillaron por su ausencia territorial. Terminaron replicando exactamente lo que durante años criticamos de la derecha en el poder: la desconexión entre la curul y la base que la eligió. Eso, a mi juicio, nos hace corresponsables de no haber sostenido el poder que con tanto esfuerzo conquistamos.

 

A esa ausencia se sumó una herida autoinfligida. Considero que, si no se hubiera adelantado una consulta que muchos analistas y liderazgos territoriales señalamos como profundamente lesiva para la unidad, liderada por Gloria Flórez junto con varios ministros y directivos del gobierno, probablemente hoy tendríamos presidencia propia, mínimo 30 senadores y 45 representantes. Es mi lectura de los hechos, no una certeza judicial, pero es una lectura que sostengo con la misma coherencia con la que he defendido siempre que la política se construye desde el territorio y no desde el cálculo de cúpula.

 

Esa misma coherencia me obliga a nombrar sin rodeos que el representante por el Magdalena, Felipe Hernández, y la senadora por La Guajira, Johanna Osorio, llegaron a sus curules sin la legitimidad territorial que da años de trabajo en la calle. No tengo nada personal contra ninguno de los dos. Lo que tengo es una convicción: la política debe ser herramienta de transformación, jamás de transacción. Dicho esto, ambos saben que en mí encuentran un aliado dispuesto a acompañar cualquier trabajo que dignifique al Magdalena y a La Guajira.

 

Pregunta Del ArtEZano: ¿Qué legado dejarás en tu territorio cuando termine tu periodo: una curul que se recuerda, o una ausencia que se hereda?

 

El dato que incomoda

Duele reconocerlo con la piel: tuvimos el poder al alcance de la mano y lo dejamos escapar entre los dedos. No fue una encuesta adversa, ni una campaña sucia de la derecha, ni un fraude electoral lo que nos alejó de la presidencia y de una mayoría sólida en el Congreso. Fue nuestra propia fractura interna, nuestra propia ausencia territorial, la que abrió el espacio que otros ocuparon sin esfuerzo.

 

El patrón se repite en municipio tras municipio: la Unidad de Trabajo Legislativo llega a la capital departamental y se queda ahí, mientras los tejedores de base sostienen solos la organización, la pedagogía y la vigilancia. Cuando el territorio deja de sentir la presencia de quien lo representa, el territorio deja de creer. Y sin creencia, no hay voto que resista la presión del clientelismo tradicional.

 

Frase Del ArtEZano 2: «No perdimos por la derecha: perdimos por la ausencia que nosotros mismos normalizamos.»

Pregunta Del ArtEZano: ¿Y si tu indignación con la derecha es apenas la coartada que usas para no mirar tu propia ausencia territorial?

 

Lo que sí tejimos: la letra que no se ve

No todo es ausencia. Los estatutos fundacionales del Pacto Histórico contienen aciertos que merecen reconocerse porque tejen, con reglas concretas, una interdependencia que no es ornamento: cuotas reales de participación (mínimo 50% de mujeres, 30% de jóvenes, 20% de población NARP, indígena, ROM y LGBTIQ+ en todos los órganos), mecanismos de control interno como la Veeduría y el Comité de Garantías Electorales, prohibiciones explícitas a financiaciones ilícitas o extranjeras, y el reconocimiento formal del derecho a disentir y ejercer la sana crítica. Eso es tejido social hecho norma, y hay que decirlo con la misma Del ArtEZano con la que señalamos lo que falla.

 

Pero ese tejido solo se sostiene si cada congresista entiende que su curul no es un nodo aislado, sino un hilo conectado con cientos de tejedores territoriales que no aparecen en la fotografía de posesión. La interdependencia no es un eslogan: es la única arquitectura que resiste el desgaste del tiempo.

 

Frase Del ArtEZano 3: «Una cuota de género en el papel sin un tejedor en el territorio es apenas media transformación.»

Pregunta Del ArtEZano: ¿Qué pasaría si midiéramos a cada congresista no por sus votos en el Congreso, sino por los tejedores que sostiene en su territorio?

 

El método: un tejedor por cada congresista

Los mismos estatutos que tejen también dejan huesos frágiles que debemos fortalecer antes de 2027 y 2030. La Dirección Ejecutiva Nacional concentra reglamentaciones que no están claramente definidas en su composición. El artículo 33 abre una excepción de consenso o mayoría calificada del 3/4 que puede convertirse en puerta giratoria para imponer candidaturas sin consulta popular. La Veeduría observa, pero no tiene poder de veto ni sanción. La Auditoría Interna es nombrada por el mismo órgano que debería fiscalizar. Y el rol real del liderazgo del movimiento no aparece nombrado en ningún artículo, lo que abre un espacio de poder sin rendición de cuentas.

 

Frente a esos huesos frágiles, propongo una «Táctica Viva ALPHA» concreta y verificable: que cada uno de los 66 congresistas del espectro alternativo designe, de manera pública, a una persona de su Unidad de Trabajo Legislativo dedicada exclusivamente al fortalecimiento territorial. No cualquier persona: alguien con habilidades blandas reales, conocimiento profundo del territorio que va a acompañar, amor genuino por la gente, y el tacto necesario para leer tanto a las personas como al territorio.

 

Esa persona tendría una función doble e irrenunciable: fortalecer las estructuras organizativas de base y traer la agenda legislativa de vuelta al territorio, cerrando el ciclo que hoy está roto. Esta es, con método y sin retórica, la manera de recuperar el poder territorial en el 2027 y el poder nacional en 2030.

 

Frase Del ArtEZano 4: «El territorio no necesita más discursos en el Congreso: necesita un nombre y un rostro sembrado en su tierra.»

 

Lo que llevamos juntos

Sintetizamos: el corazón nos recordó que la ausencia tiene nombre y rostro; la cabeza nos mostró que la fractura fue interna antes que externa; el sistema nervioso nos golpeó con la verdad de que no fue la derecha quien nos ganó, fuimos nosotros quienes soltamos; la sangre nos mostró el tejido normativo que sí funciona; el esqueleto nos entregó un método verificable: un tejedor territorial por cada congresista.

 

Sostener esto exige vigilancia permanente, no un entusiasmo de un solo día. Aplicamos los «4 Principios Estratégicos Para Resultados Extraordinarios» (4PExRE): primero, presencia territorial constante y verificable; segundo, rendición de cuentas pública y periódica; tercero, tejido intergeneracional que no dependa de una sola figura; cuarto, coherencia entre lo que se predica y lo que se hace en cada territorio. El obstáculo que viene no es la derecha: es nuestra propia tentación de repetir la comodidad de la distancia.

 

Frase Del ArtEZano 5: «Sostener el poder exige más disciplina que conquistarlo.»

 

La semilla para el 2027 y el 2030

Quien siembra un tejedor en cada territorio hoy, no está pensando en la próxima encuesta: está tejiendo, hueso por hueso, la «Esperanzía» que en 2027 ganará poder territorial y para el 2030 sostendrá un poder que ya no se nos escape de las manos.

 

Frase Del ArtEZano 6: «Lo que sembramos con presencia hoy, en 2027 y 2030 se cosecha como poder que ya no se pierde.»

 

SISTEMA DE CIERRE ALPHA

 

La ventana territorial se cierra: tejemos ahora o entregamos el poder de nuevo.

 

Sin tejedores en cada territorio, el abandono volverá más silencioso.

 

Tu hueso decide.

 

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7 Comments

  • Nydia Vargas 16 Jul 2026

    Es precisamente ahí donde la columna duele más, no en lo que señala, sino en lo que revela sin querer.
    El progresismo no perdió por la derecha. Perdió porque confundió gobernar con aparecer en la foto. Mientras el político tradicional estaba en la vereda resolviendo un problema pequeño pero real, el alternativo estaba en Bogotá como lo mencionas, redactando un comunicado perfecto. Y el campesino no vota por el comunicado; vota por quien llega al territorio.
    La consulta divisoria no fue un error, fue un síntoma. Cuando el poder decide sin bajar al territorio, el territorio deja de creer. Y sin creencia, no hay militancia; y sin militancia, no hay voto que resista.
    El clientelismo tradicional no gana por plata, este gana por constancia. El progresismo que hizo, llegó, prometió, se fue y volvió cuando necesitaba votos. Esa intermitencia es la madre de todas las derrotas.
    Una propuesta sin eufemismos, es que, cada curul tenga una cuenta de visitas territoriales auditables, con fecha y testigo. Quien no acumule presencia, no acumula legitimidad. Y quien no tiene legitimidad, no tiene derecho a pedir un segundo voto.
    La izquierda también puede ser élite. Y la élite, cuando se desconecta, es indistinguible de la derecha que criticó. La derrota no fue externa, fue endógena, estructural y anunciada. Quienes no quieran verlo están condenados a repetirla.
    El poder no se decreta, se suda. Y en Colombia, el sudor del territorio vale más que todas las ponencias del Congreso juntas.

  • Mónica Sánchez Beltrán 16 Jul 2026

    nunca entenderé porqué aceptamos seguir librando una guerra ajena como una fatalidad.
    y la libramos contra nosotros mismos.
    la violencia que se vive en los territorios, el estado bombardeando a sus propios ciudadanos y tantos otros absurdos de la «guerra contra la droga» en realidad nos tienen despejando el territorio para beneficio del enemigo, dueño del negocio y de nuestros dirigentes.
    la recuperación de nuestra soberanía es condición sine qua non para cambiar lo que nos empobrece y nos mata.
    esa es, para mí, la oportunidad que desperdició la izquierda al no intentar siquiera la expulsión de las narcobases militares extranjeras, que son las que nos organizan la masacre.

  • German Gutierrez 16 Jul 2026

    Estoy de acuerdo, le echamos la culpa a la derecha de hacernos trampa, de no jugar limpio, cuando tenemos 200 años de historia de entreguismo, de sometimiento. Hay que reconocer que gobernamos mal, que no tuvimos en cuenta los nuestros, que fuimos mediocres para construir tejido revolucionario en los territorios. Da coraje ver a los parlamentarios volver a la región 4 años después a pedir votos, cuando nunca se esmeraron en cultivar partido. Me encanta la idea de las UTL que recorran y refuercen el trabajo político en las comunidades, que cultiven pueblo. Ojalá nuestros nuevos parlamentarios la recojan. Además necesitamos construir educación política para generar una cantera de nuevos líderes.

  • Esteban Zambrano 17 Jul 2026

    Nydia, gracias por llevar el argumento un paso más allá.

    Hay una frase tuya que resume una verdad incómoda: «el poder no se decreta, se suda». El territorio no distingue entre discursos de derecha o de izquierda; distingue entre quien aparece en campaña y quien permanece cuando se apagan las cámaras.

    Por eso creo que la legitimidad no debería medirse solo en votos o debates legislativos, sino también en presencia verificable. Una curul sin territorio termina representándose a sí misma. Una curul con tejido social multiplica la capacidad de transformar.

    Desde ALPHA hablamos de un principio sencillo: la presencia antecede a la confianza, la confianza construye organización y la organización sostiene el poder.

    Quizá el mayor desafío para 2027 no sea elegir mejores candidatos, sino construir representantes que nunca dejen de ser tejedores.

    Frase del ArtEZano:»La distancia entre una curul y un territorio no se mide en kilómetros, sino en días sin volver.»

  • Esteban Zambrano 17 Jul 2026

    Para Mónica Sánchez Beltrán
    *16 de julio de 2026*

    «La guerra ajena que libramos contra nosotros mismos»

    Mónica, tu comentario abre una grieta en la columna que yo mismo no había nombrado con tu precisión. Dices que aceptamos «seguir librando una guerra ajena como una fatalidad», que la violencia estatal y la guerra contra las drogas nos tienen despejando el territorio para beneficio del enemigo. Y tienes razón. Esa es la dimensión más cruda de la ausencia territorial: no solo no estamos, sino que dejamos que otros ocupen el espacio que nosotros deberíamos habitar.

    La oportunidad desperdiciada que nombras —la expulsión de las narcobases militares extranjeras— no es un tema periférico. Es el corazón de la soberanía que el progresismo en el gobierno no tuvo el coraje de tocar. Y no lo tuvo, en gran parte, porque quienes estaban en el Congreso no tenían el territorio como brújula. Si hubieran estado en La Guajira, en el Magdalena, en el Cauca, escuchando a las comunidades que viven bajo el ruido de las bases militares y el zumbido de los drones, quizás la agenda legislativa habría sido otra.

    Tres anotaciones ALPHA a tu intervención:

    La soberanía no es un discurso de exterior: es la capacidad de decidir en el territorio qué tipo de vida queremos construir. Mientras permitamos que otros definan la guerra en nuestra tierra, la paz será siempre una concesión, no una conquista.

    La izquierda no perdió solo por ausencia: perdió también por omisión frente a lo que tú llamas «la guerra ajena». No supimos traducir el dolor territorial en agenda legislativa. Y eso, Mónica, es también una forma de entrega.

    Tu pregunta subyacente es la más incómoda: ¿estamos dispuestos a enfrentar a quienes, dentro del mismo espectro progresista, tienen intereses alineados con esas estructuras que nos despojan? Porque esa, y no otra, es la discusión que nos debemos.

    Frase Del ArtEZano para Mónica: «No hay soberanía posible sin territorio habitado; no hay territorio habitado sin valentía para nombrar al enemigo interno.»

    Pregunta Del ArtEZano: ¿Qué pasa si la próxima campaña incluye, como punto central, la expulsión de esas bases? ¿Cuántos de los nuestros estarían dispuestos a pagar el costo político de esa soberanía?

  • Esteban Zambrano 17 Jul 2026

    Para German Gutierrez
    *16 de julio de 2026*

    «200 años de entreguismo y una mediocridad para construir tejido»

    German, cuando dices que «echamos la culpa a la derecha» mientras tenemos «200 años de historia de entreguismo», estás tocando el hueso más duro de nuestra propia historia. No es una autocrítica fácil: es la confesión de un pecado original que hemos repetido generación tras generación. Nos hemos acostumbrado a ser oposición, no gobierno. Y cuando gobernamos, gobernamos como si siguiéramos en la oposición: sin territorialidad, sin constancia, sin la disciplina que exige sostener el poder.

    Tu entusiasmo por las UTL territoriales me confirma que la propuesta de la columna no es retórica vacía. Si los nuevos parlamentarios recogen esa idea, German, no solo estarán corrigiendo un error histórico: estarán sembrando la única estructura que puede competir con el clientelismo tradicional. Porque el clientelismo no es solo plata: es presencia, es memoria, es el nombre del político que llegó cuando el río se llevó la carretera.

    Tres extensiones ALPHA a tu comentario:

    La cantera de líderes que propones no es un lujo: es una urgencia. La educación política que mencionas debe ser no formal, territorial, y con metodología de tejedores: aprender haciendo, aprender acompañando, aprender en la vereda, no en el aula.

    El entreguismo que nombras tiene nombre y apellido en nuestra historia reciente. No fue solo la derecha: fue nuestra incapacidad para construir un relato de soberanía que atraviese el territorio sin mediaciones de la élite bogotana.

    Tu coraje al nombrar la mediocridad es el tipo de honestidad que necesita el movimiento. No podemos construir poder nuevo con discursos viejos. La mediocridad no es falta de capacidad: es falta de disciplina, de constancia, de humildad para estar donde la gente está.

    Frase Del ArtEZano para German: «No basta con cultivar pueblo; hay que aprender a cosechar líderes que no necesiten la curul para sentirse representantes.»

    Pregunta Del ArtEZano: ¿Qué harías tú, German, para que la cantera de líderes que propones no termine reproduciendo las mismas lógicas de poder que criticamos?

  • Esteban Zambrano 17 Jul 2026

    CIERRE ALPHA PARA LOS TRES COMENTARIOS
    Tres lecturas, una sola verdad: no perdimos por la derecha, perdimos por nuestra propia ausencia.

    Nydia nos dejó la métrica: presencia auditable, no comunicados.
    Mónica nos recordó la deuda: soberanía territorial, no guerra ajena.
    German nos puso el espejo: 200 años de entreguismo y mediocridad.

    La ventana territorial se cierra. El 2027 no espera. El 2030 no perdona.

    Frase Del ArtEZano Final: «El territorio no necesita más análisis: necesita tejedores que se queden.»

    ¿Y si el próximo ciclo político lo midiéramos no por tuits ni comunicados, sino por el número de veredas que visitaste y el nombre de los tejedores que formaste?

    Tu hueso decide.

    -ALPHA

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