Créditos foto: www.nobelpeaceprize.org
El premio Nobel de Paz es sin duda uno de los anuncios más esperados en la escena mundial. Este año le fue entregado a María Corina Machado, una líder venezolana que ha enfrentado el régimen de Hugo Chávez, hoy encarnado en Nicolas Maduro. María Corina cómo pocos, decidió enfrentar en el momento de mayor favorabilidad a Chávez, cuyo proyecto político veía desde entonces con desconfianza por los efectos negativos que este podría tener para el sistema democrático del vecino país. A lo largo de los más de 20 años durante los cuales ha gobernado el régimen Chávez-Maduro han sido varias las figuras que han ostentado el liderazgo de la oposición entre los cuales se destacan Henrique Capriles, Leopoldo López, Juan Guaidó y, por supuesto, María Corina Machado. Sin embargo, entre estos, ha sido María Corina la más radical y constante. A pesar de que nadie pone en duda su valentía y resistencia en la lucha por el restablecimiento del sistema democrático en su país, el otorgamiento del Nobel de Paz no ha caído muy bien en todos los sectores políticos en el nivel internacional. De hecho hay quienes cuestionan si este premio ¿es un reconocimiento al mérito de trabajar por la Paz o un mensaje político para respaldar a la oposición disminuida por la dictadura venezolana?
El premio Nobel de Paz fue creado para honrar los deseos de Alfred Nobel, quien en su testamento estipuló que este se otorgaría a la persona “[…] que haya realizado la mayor o mejor labor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y la celebración y promoción de congresos de paz» (The Peace Nobel Prize).
Según recuenta la organización de dicho galardón, la decisión de su otorgamiento ha variado con los años y de acuerdo con el contexto mundial.” En los primeros años del Premio de la Paz, hasta la Primera Guerra Mundial, este se otorgaba a menudo a pioneros del movimiento organizado por la paz. […] En el período de entreguerras, la atención se centró en políticos activos que buscaban promover la paz, la estabilidad y la justicia internacionales mediante la diplomacia y los acuerdos internacionales, pero también se otorgaban premios por labores humanitarias (como Nansen, Alto Comisionado de la Sociedad de Naciones para los Refugiados). Desde la Segunda Guerra Mundial, el Premio Nobel de la Paz se ha otorgado principalmente para reconocer los esfuerzos en cuatro áreas principales: control de armamentos y desarme, negociación de paz, democracia y derechos humanos, y la labor encaminada a crear un mundo mejor organizado y más pacífico. En el siglo XXI, el Comité Nobel ha reconocido los esfuerzos para limitar los daños causados por el cambio climático antropogénico y las amenazas al medio ambiente como relevantes para el Premio Nobel de la Paz. […].
Reseña el Comité Noruego del Nobel, que María Corina Machado ganó el premio «por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia«. Esta es una breve pero acertada descripción del mérito por el cual se da dicho reconocimiento. Es probable que la lucha y trayectoria de otros personajes en el mundo les dé el mérito de ser galardonados, pero no por eso, se puede desconocer el de María Corina, una mujer que ha ejercido el rol de opositora frente a un gobierno que en la práctica ha eliminado los escasos y vulnerables espacios que en teoría dice disponer para participar en democracia.
Ante el anuncio oficial que María Corina ganó el Nobel de Paz, como muy pocas veces, diferentes figuras han cuestionado dicha decisión. Entre esas figuras han estado el Presidente Gustavo Petro, cuya primera reacción fue un confuso mensaje dió una fría felicitación para María Corina y a la keniana Wangari Maathai ganadora del Nobel de Paz 2004 (fallecida en 2011). Otros presidentes de línea de izquierda han preferido reservarse sus opiniones como es el caso de Claudia Sheinbaum en México y el presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez. El presidente ruso Vladimir Putin señaló que la decisión “ha dañado la credibilidad del premio”, recordando que en repetidas ocasiones este Nobel “se ha otorgado a personas que no han hecho nada real por la paz mundial”. En contraste, sostuvo que Trump “ha intentado resolver crisis complejas”. Por otra parte el director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Stephen Chang, afirmó que para el Comité Nobel “la política es más importante que la paz misma”.
Qué detrás de este galardón para María Corina hay un mensaje político, es probable. Pero no sería el primer caso en que así se interpreta. Recordemos el Nobel de Paz para Juan Manuel Santos, un salvavidas más que oportuno para el Acuerdo de Paz firmado entre el Estado colombiano y las Farc, luego que el plebiscito para legitimarlo fuera derrotado por el “No”. Sí, este premio fue para reconocer el esfuerzo del jefe de un gobierno por la paz de Colombia, pero detrás, más que nada, enviaba un mensaje político mediante el cual se acalló la voz de una mayoría de sectores no estaban satisfechos con lo acordado. Políticamente el Nobel de Paz para Santos, en la práctica aplastó la decisión democrática y soberana (nos guste o no) de una mayoría de colombianos que estaba en contra del Acuerdo de Paz.
La política y la paz no son opuestas. La ausencia de la paz es el conflicto, por lo cual, la solución de estos lleva consigo en mayor o menor grado el componente político. Esto no debe sorprendernos ni escandalizarnos.
Tampoco debe escandalizar que quienes en su mayoría cuestionan el Nobel para María Corina hayan sido hasta ahora abiertamente solidarios con Maduro, y que por tanto, no le perdonen a ella haber desnudado no solo el fraude de las elecciones presidenciales en Venezuela sino hecho insostenible e impresentable el respaldo que estos le han brindado a su régimen.
No solo es merecido el Nobel otorgado a María Corina, sino que ojalá este sirva de inspiración para todos aquellos que en medio de un contexto mundial en el que las dictaduras florecen con mayor vigor, mantengan su resistencia ante el abuso del poder de lideres que buscan socavar las instituciones democráticas para atornillarse en el poder.


1 Comment
Liliana Mercadal 15 Oct 2025
Totalmente de acuerdo!!!