OBESIDAD AUMENTA PROPENSIÓN A CONTRAER INFECCIONES

Un estudio publicado en la revista The Lancet advierte que las personas con obesidad presentan un aumento de hasta el 70 % en el riesgo de hospitalización o muerte a causa de infecciones graves como la gripe, la covid-19, la neumonía o las infecciones urinarias.  Los resultados del estudio surgen a partir del seguimiento de aproximadamente 68 mil adultos finlandeses y 480 mil británicos. Los resultados de estos estudios dirigidos por Mika Kivimäki, del University College de Londres, demuestran que hay una relación entre el índice de masa corporal (IMC) y el riesgo de que las infecciones sean letales. Cuando el IMC es mayor de 40, el riesgo se triplica.

 

En cifras, el estudio indica que aproximadamente una de cada Díaz muertes por infecciones en el mundo está relacionada con la obesidad (600 mil de 5.4 millones/2023). Según localización, el estudio destaca esta relación entre obesidad y muertes por infecciones, así: España (21.2%), Reino Unido (17.4%) Alemania (14.7%) y Estados Unidos (25.7%).

 

No obstante que la propensión se mantiene para casi todo tipo de infecciones, existen dos importantes excepciones: el VIH y la tuberculosis, dado que estas enfermedades tienden a tener como uno de sus efectos la pérdida de peso.

 

Una de las conclusiones más alarmantes del estudio es que la propensión no se revierte a la misma velocidad con que se pierde peso. La reducción de la vulnerabilidad se presenta de forma más lenta. Esto sugiere que el daño inmunológico y metabólico de la obesidad podría ser parcialmente irreversible. Kivimäki, explica esta condición así: “Este hallazgo de que la obesidad es un factor de riesgo para un amplio espectro de enfermedades infecciosas sugiere que están implicados mecanismos biológicos amplios. Es plausible que la obesidad debilite la capacidad del sistema inmunitario para defenderse contra bacterias, virus, parásitos u hongos infecciosos, y eso resulta en enfermedades más graves”.

 

Según estimaciones de la publicación el Estado de la Seguridad Alimentaria (SOFI) en el Mundo 2024, la prevalencia de la obesidad en adultos afectó a 881 millones de personas en 2022 y se proyecta que el número escale a 1200 millones de personas para 2030. América Latina y el Caribe no está ajena a este problema [—] Daniela Godoy Gabler, Oficial Principal de Políticas de Seguridad Alimentaria y Nutrición de la FAO.

 

Según la Asociación Colombiana de Endocrinología, en Colombia la obesidad se ha convertido en un verdadero desafío de salud pública: “Colombia presenta una prevalencia de adultos con sobrepeso de 37,7 % y obesidad de 18,7 %, según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) de 2015. Esto significa que la prevalencia de personas con exceso de peso en Colombia es del 56,4 %, por lo que se puede considerar al sobrepeso y obesidad como un problema de salud pública en el país; esto sumado a la mejor comprensión de la enfermedad, a tal punto que nos obliga a tener un cambio de paradigma en el abordaje de la misma.” Los hallazgos del estudio refuerzan la necesidad de fortalecer un abordaje integral de la obesidad como determinante crítico de la susceptibilidad a enfermedades infecciosas y de la carga de enfermedad evitable.

 

La evidencia científica confirma que la obesidad constituye un factor de riesgo independiente y significativo para infecciones graves y letales, al comprometer de manera persistente la respuesta inmunológica y metabólica. Su impacto trasciende el ámbito individual y se consolida como un problema estructural de salud pública. En consecuencia, la prevención, el diagnóstico oportuno y el manejo integral de la obesidad deben asumirse como estrategias prioritarias para reducir la carga de enfermedad infecciosa, la mortalidad evitable y la presión sobre los sistemas de salud, especialmente en países como Colombia, donde su prevalencia continúa en ascenso.

 

Las autoridades de salud en Colombia deben intensificar la lucha contra la obesidad —que afecta a más del 60% de la población— promoviendo un enfoque de «cuidado integral». Especialmente, promover campañas de educación sanitaria sostenidas, que reconozcan la obesidad como una enfermedad crónica y no como una condición exclusivamente asociada a conductas individuales, reduciendo el estigma y favoreciendo la adherencia a intervenciones de largo plazo.

 

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