Con profundo pesar se conoció en días pasado el fallecimiento de David Enrique Tovar Salazar, destacado economista, docente y servidor público, cuya vida estuvo dedicada a la formación académica y al servicio de su región.
Nacido en El Difícil, municipio de Ariguaní, fue recordado como un ciudadano ejemplar y exconcejal comprometido con su comunidad. Se graduó como economista en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y desarrolló una extensa carrera en la Universidad del Magdalena, donde durante 35 años dejó una huella imborrable en generaciones de estudiantes.
Cariñosamente conocido como “Pintica” por sus alumnos, apelativo que reflejaba el aprecio, admiración y afecto que despertaba. El profesor Tovar se distinguió por su vocación, su cercanía con los estudiantes y su pasión por la enseñanza. Más allá del aula, fue un guía y referente humano para quienes tuvieron la oportunidad de formarse bajo su orientación.
En la universidad ocupó importantes cargos, entre ellos decano de la Facultad de Economía y rector encargado en varias ocasiones, contribuyendo al fortalecimiento institucional. Además, lideró durante 36 años el equipo de economistas, impulsando el análisis académico y el pensamiento crítico en la región.
Su partida deja un vacío profundo en la comunidad académica y en quienes valoraron su entrega, conocimiento y calidad humana. A su compañera de vida, Yadira; a sus hermanos Salvador, Arturo y Lesvia Tovar Salazar; a sus hijos y demás familiares, se les extiende un mensaje de solidaridad y acompañamiento en este difícil momento.
Sus estudiantes nunca olvidarán aquellos exámenes de contabilidad y análisis financiero que parecían, en su momento, una prueba de vida o muerte, pero que terminaban entre risas junto a él porque a pesar de su exigencia, nada era personal. Ni tampoco se olvidarán esos días en los que, para mayor tensión, el equipo de economistas perdía justo el mismo día del examen. Con “Pintica” se aprendía, se jugaba y, sobre todo, se disfrutaba el paso por la universidad.
Profesores como David Tovar nunca mueren: permanecen vivos en la memoria de sus estudiantes, en cada enseñanza compartida y en el legado que trasciende generaciones. Ese será, sin duda, su mayor homenaje.
Te queremos Profe!

