El anuncio de la llegada de Armando Benedetti a Santa Marta por orden del Gobierno Petro para vigilar la jornada de elecciones atípicas en el Magdalena ha tomado a varios por sorpresa. La inesperada visita y su propósito llaman la atención dada la estrecha relación que parece existir entre el hoy Ministro del Interior y el candidato Rafael Noya.
La pregunta que surge para los distintos sectores políticos es si su presencia es para fortalecer las garantías de una jornada electoral en transparencia o si solo se trata del ratón que vino a cuidar el queso.
No debe olvidarse que estas elecciones ya no medirán de cara a las elecciones de 2026 las fuerzas políticas entre la izquierda y derecha -pues como reflejan los apoyos de las candidaturas con mayor opción, ahora “todos” caben en el mismo costal-, sino las fuerzas entre Carlos Caicedo y Gustavo Petro.
Si Noya el candidato apoyado por el Pacto Histórico gana, será un alivio para Gustavo Petro quien dejará de lado al aliado incomodo e incontrolable que es Carlos Caicedo.
Para Caicedo, esto sería el comienzo de una estruendosa caída política a la que puede que le suceda la caída judicial, pues todos sabemos que si este ha logrado contener el avance de los procesos en su contra es por la capacidad de maniobra que la facilita el poder político.
Si gana Margarita Guerra, Carlos Caicedo, logrará no solo prorrogar su poder político regional, sino fortalecerse en el plano nacional. En este caso, tendría como participar del debate en las elecciones presidenciales sino con mayor capacidad de negociación en virtud de sus demostrados resultados electorales.
Así las cosas, como quiera que sea, la presencia de Benedetti es un reflejo de los importantes intereses que están en juego en estas elecciones atípicas. Los magdalenenses, al parecer, somo lo que menos importan en este “Juego de Tronos”.

