“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana…” Así comienza la obra maestra de Gabriel García Márquez. Todos conocen el desenlace, pero nadie hace nada para impedirlo. Con las desalinizadoras de Santa Marta ocurre una inquietante semejanza. Desde el principio hubo señales de que el proyecto caminaba sobre un terreno frágil: estudios incompletos, costos desconocidos, decisiones sin suficiente soporte técnico y una ciudadanía excluida de la discusión. Sin embargo, mientras las advertencias crecían, también crecía la prisa por contratar la obra. Hoy, antes de que se construya un solo metro de infraestructura, el propio Gobierno de Abelardo de la Espriella ha denunciado presuntas irregularidades en su estructuración y los organismos de control han puesto la lupa sobre uno de los proyectos más costosos en la historia de Santa Marta. La tragedia no está escrita todavía. Pero, como en la novela de Gabo, demasiados personajes parecen haber conocido las señales sin intentar cambiar el final.
Capítulo I: La promesa de salvar una ciudad sedienta
Santa Marta lleva más de cincuenta años buscando una solución definitiva al agua potable. La crisis ha expuesto el crecimiento urbano desordenado, acuíferos sobreexplotados, pérdidas en la red y una empresa de servicios públicos incapaz de garantizar continuidad.
En ese escenario apareció la gran promesa del Gobierno de Gustavo Petro de construir dos plantas desalinizadoras, financiadas por la Nación mediante el CONPES 4159 de 2025. La inversión de $786.000 millones de pesos, fue presentada como la obra que resolvería históricamente el abastecimiento para el norte y el sur de la ciudad.
Capítulo II: VoxPública hizo las preguntas que el gobierno Pinedo no respondió
Desde cuando el proyecto fue anunciado, VoxPública señaló que el principal riesgo no era la tecnología de desalinización en sí misma, sino la opacidad con la que estaba siendo presentada. Nunca se publicó un análisis comparativo serio entre alternativas. Tampoco se explicó por qué una ciudad con importantes fuentes de agua dulce opta por una solución diseñada para ciudades que han agotado este recurso.
VoxPública a través de derecho de petición preguntó a la Gerencia de Infraestructura Distrital ¿cómo funcionará realmente este proyecto?
El 6 de abril de 2026, este medio recibió la respuesta oficial sobre la iniciativa mediante el oficio GI-0185-2026 (Ver Anexo RESPUESTA ALCALDÍA DESALINIZADORAS), firmado por el gerente de Infraestructura Luis Gutiérrez Castillo, admite que todos los componentes esenciales para decidir la conveniencia de optar por esta alternativa de solución dependían de estudios y diseños que seguían en elaboración. Sin costos de inversión, operación y mantenimiento ¿cómo pudo el Distrito establecer que las desalinizadoras son la opción más conveniente?

Capítulo III: Junio, cuando la política fue más rápida que la ingeniería
Dos meses después (junio/2026) de las respuestas recibidas por VoxPública, el alcalde Carlos Pinedo, la ESSMAR y el Gobierno Petro, anunciaron el inicio de la licitación del proyecto.
Debe resaltarse que la consultoría para la elaboración del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado fue contratada para entre otros componentes, el determinar la viabilidad técnica, ambiental, económica y operativa de las plantas desalinizadoras. Sin embargo, a pesar de que sus estudios y diseños aún no han sido entregados, revisados ni validados, las administraciones de Gustavo Petro y Carlos Pinedo han tomado decisiones decisivas sobre la estructuración y contratación del proyecto.
Capítulo IV: El silencio de quienes debían preguntar
En Crónica de una Muerte Anunciada, todo el pueblo conoce el peligro, pero cada personaje supone que otro actuará. Con las desalinizadoras ocurrió algo parecido.
Mientras las respuestas oficiales hablaban de estudios inconclusos, algunos sectores gremiales no solo supusieron que otros actuarían, sino que peor, decidieron apoyar al victimario. Defendieron la ejecución inmediata del proyecto. Así, la discusión dejó de ser técnica y se convirtió en un acto de fe.
Nadie se preguntó: ¿Puede una obra pública de $786.000 millones contratarse antes de que la ciudadanía conozca completamente sus estudios técnicos y económicos? Será que se formuló el proyecto bajo la Metodología General Ajustada y, en el marco de ésta. ¿Se realizó la evaluación de alternativas? Si no, cuál es el sustento técnico – jurídico para seleccionar la alternativa de las desalinizadoras.
Capítulo V: El nuevo gobierno cambia el narrador
Toda crónica tiene un giro inesperado. En agosto de 2026, el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella convirtió el proyecto en uno de los expedientes emblemáticos de su revisión de grandes inversiones nacionales.
Se denunciaron presuntas irregularidades en la estructuración de las desalinizadoras. Entre estas que, la propuesta originalmente concebida para dos plantas fue modificada mediante cambios en los documentos técnicos y en los pliegos publicados durante los últimos días del gobierno saliente. La Procuraduría inició vigilancia preventiva sobre la planeación, el soporte técnico, los requisitos financieros y la transparencia del proceso.
Epílogo: el final aún puede reescribirse
Las desalinizadoras podrían convertirse en otro capítulo de la larga historia de proyectos concebidos desde la urgencia, ejecutados desde la opacidad y pagados durante décadas por los ciudadanos. Sin embargo, la investigación del Gobierno de Abelardo de la Espriella, las actuaciones de los organismos de control y el derecho ciudadano a conocer los estudios completos representan una oportunidad para corregir el rumbo antes de comprometer cientos de miles de millones de pesos.
En la novela de García Márquez, el destino parecía inevitable porque nadie quiso interrumpir la cadena de acontecimiento: “nunca hubo una muerte con tantos testigos.” Ojalá ese no sea nuestro caso.


1 Comment
JULIAN CHARRIS MOSCARELLA 7 Sep 2026
Respetado Ingeniero De León Perez,
Me identifico. Soy un profesional de la Ingeniería Civil, egresado orgullosamente de la Facultad de la Universidad de Cartagena desde hace 43 años y oriundo de Santa Marta.
He leído con detenimiento su artículo publicado en el informativo digital Opinión CarIbe.
Debo manifestarle total complacencia y admiración a que una nueva generación de profesionales de la Ingeniería oriundos de mi querida Patria Chica se manifiesten con total sapiencia académica y sentido de pertenencia por la ciudad en un tema de tanta trascendencia para su futuro.
Adhiero a sus comentarios expresados en lo que llamó Parte I, imagino por tamaño y complejidad de su opinión.
Pero independientemente de su concepto muy técnico sobre la realidad de la planta propuesta y las condiciones actuales del vetusto e incompleto sistema de acueducto de la ciudad esperare con mucha expectativa la parte II.
Desde el primer momento en que se supe la noticia del proyecto, he considerado que fue concebido más como un capricho político, respaldado técnicamente por profesionales del Ministerio de Vivienda.
Ojalá Usted tuviera un poco de tiempo para analizar las siguientes opiniones personales que humildemente le manifiesto:
1. Ubicación: El lote en donde se proyecta la construcción de la PTAP, está ubicado en el lote de mayor extensión de Pozos Colorados que fue de propiedad de la antigua CNT. Es un sitio de altísimo valor inmobiliario para el futuro turístico de la Ciudad. Son las mejores playas urbanas de la ciudad.
2. De acuerdo con la bibliografía consultada las plantas desaladoras mas grandes del mundo actualmente en operación procesan en promedio unos caudales de 6-7 M3/segundo. De manera que la proyectada en Santa Marta de 0.6 M3/segundo, es bastante grande.
3. Los países en donde se ha justificado la construcción de plantas con estos caudales, Arabia saudita, Emiratos Arabes Unidos, Israel, Japón, tiene unas economías sólidas, poderosas y desde el punto de vista de la estabilidad administrativa y políticas públicas eficientes, ni que decir.
4. En estos países las alternativas de solución para las fuentes de abastecimiento de los sistemas de acueducto, es casi que única. No hay posibilidades de analizar costos beneficios con otras fuentes. No sucede esto en Santa Marta.
5. Cualquier solución escogida en forma definitiva como fuente de abastecimiento, tiene que desarrollar como complemento, e implementar de forma inmediata un robusto Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado que nos permita proyectar a 40-50 años la ampliación de cobertura, reposición de redes, disminución de las perdidas técnicas, agua no contabilizada, macro y micro medición, etc. Estos temas fueron tocados por Usted en la Parte I.
6. Si bien el Gobierno Nacional actual ha dispuesto cuantiosos recursos de vigencias futuras de la nación (Departamento Nacional de Planeación aprobó el CONPES 4159 de 2025) para la construcción de la planta, no es menos cierto que el mantenimiento y operación desde el día uno, hasta la fecha, no está previsto en la información pública que conocemos como ciudadanía. Usted sabe, mucho mejor que yo por ser un experto internacional, que los costos de operación y su rigurosidad técnica, obligan a unas eficiencias administrativas de altos estandares.