Créditos Foto: www.dnp.gov.co
Por: VERUZKA AARÓN TORREGROZA
Contacto: veruzkaaaron.t@gmail.com
El Departamento Nacional de Planeación (DNP) publicó el 16 de septiembre el resultado del Índice de Desempeño Fiscal (IDF) de conformidad con lo establecido en la Ley 617 de 2000. El IDF “es una medición sobre el uso que le dan las entidades del orden departamental y municipal a sus recursos, (DNP). Este índice además de ser un insumo para que los gobernantes realicen el análisis de su gestión financiera, es también una herramienta que le permite a la ciudadanía saber qué tan eficientes han sido sus mandatarios en el manejo de los recursos públicos. De acuerdo con los resultados del DNP, en términos generales, las entidades territoriales (29 municipios y Distrito de Santa Marta) del departamento del Magdalena han mantenido un sostenido desempeño precario entre los años 2023 y 2024, lo que denota que las estrategias financieras de la mayoría de los burgomaestres no han sido las mejores.
En la metodología de cálculo del IDF, el DNP promedia el resultado de la evaluación de dos dimensiones, las cuales, están conformadas respectivamente por una serie de indicadores: Resultados Fiscales (Dependencia de las transferencias, Formación bruta de capital fijo. Endeudamiento, Ahorro corriente y Resultado fiscal) y Gestión Financiera Territorial (Capacidad de programación y recaudo de ingresos, Capacidad de ejecución del gasto de inversión y Nivel de “Holgura). A partir de estos resultados cada municipio es categorizado en uno de los siguientes rangos: Deterioro (<40 puntos), Riesgo (40-60 puntos), Vulnerable (60-70 puntos), Solvente (70-80 puntos) y sostenible (>80 puntos).
En 2024, de las 30 entidades territoriales del Magdalena 3 municipios fueron ubicados en rango de Deterioro, 21 en Riesgo y 6 en Vulnerable. El leve cambio producido -nada honroso- consistió en haber pasado de 24 municipios en Riesgo en 2023 a 21 en 2024; y de 3 en condición Vulnerable a 6, durante el mismo periodo. Santa Marta, se mantuvo en el rango Vulnerable, sin embargo su calificación IDF bajó de 66.2 puntos en 2023 a 61.9 en 2024. Sobra señalar que ninguno de los municipios alcanzó rangos superior: Solvente o Sostenible. EL IDF promedio nacional para la vigencia 2024 fue de 55,86 puntos sobre 100, el 70 por de los municipios del Magdalena estuvieron por debajo de este promedio.

En el ranking departamental el IDF más alto lo obtuvo el municipio de Zapayán (65.3) y el más bajo El Piñón (27.4).
DIMENSIÓN RESULTADOS FISCALES
Al comparar el desempeño de los municipios respecto a la dimensión Resultados Fiscales entre los años 2026 y 2024, se encuentra que el 57% de estos tuvo una variación negativa, frente a una variación positiva del 43% restante. Al realizar esta misma comparación para cada indicador de esta dimensión se identifican los siguientes comportamientos:

Como se observa en el gráfico anterior la calificación del indicador frente al cual los municipios presentaron mayor retroceso fue la Dependencia de las Transferencias, por cuanto el 80% de los municipios tiene una mayor dependencia de los recursos Sistema General de Participación (SGP) y otras transferencias de la Nación, las cuales se caracterizan por tener destinación especifica. El otro indicador que genera preocupación es el de Endeudamiento a largo Plazo, pues refleja que la de la mayoría de los municipios (56.7%) tiene una baja capacidad para respaldar sus deudas.
En cuanto a la Formación Bruta de Capital Fijo, este indicador explica qué el 53.3% de los municipios no priorizan en su gasto en inversiones destinadas a la adquisición, construcción o mejora de bienes de capital —como infraestructura, maquinaria, equipos o edificaciones— que incrementan la capacidad productiva, constituyéndose en un indicador clave del crecimiento y desarrollo económico.
El indicador de Ahorro Corriente y el Balance Primario reflejan respectivamente la solvencia de recursos para libre inversión y generación de recursos propios. La dependencia de las transferencias y la baja capacidad de generar recursos para inversión propia son grandes condicionantes para la autonomía financiera de las entidades territoriales y su posibilidad de invertir en proyectos de desarrollo local .
DIMENSIÓN GESTIÓN FINANCIERA
En esta dimensión el desempeño general de los municipios en el 2024 comparado con el 2023 fue un poco mejor: un 26.7% disminuyó su calificación, el 6.67% la mantuvo igual y el 66.67% la incrementó.

En el gráfico anterior se agrupa el comportamiento general de los municipios frente a los indicadores de la dimensión Gestión Financiera entre años 2023 y 2024.
El indicador Holgura mide el cumplimiento de los límites del gasto de funcionamiento, es decir, que estos no sean sobrepasados. Los resultados del año 2024 en referencia al año anterior evidencian que el 33.3% de los municipios disminuyó dicha calificación; el 33.3% la mantuvo igual y el restante 33.3% la aumentó.
El indicador de Capacidad de Programación y Recaudo de Ingresos refleja la correcta planeación de ingresos propios. En este indicador el 26.7% vio reducida su calificación, el 53.3% no presentó cambios y el 20% la aumentó.
La Capacidad de Ejecución de Inversión, indicador que evalúa si una entidad territorial cumple con el pago de los recursos que tiene planeados para la inversión. Los resultados denotan que el 16.7% de los municipios redujo su calificación, el 40% no presentó cambios y el 43.3% la incrementó.
Es posible que estas frías cifras no llamen la atención de la mayoría de los magdalenenses, pero este bajo interés es uno de los cambios que debemos promover en la cultura ciudadana. Resulta que estás cifras son la síntesis de una realidad que se traduce en las precarias condiciones en que vive la mayor parte de la población.
Que la mayoría de los municipios mantenga un alto nivel de dependencia de las transferencias nacionales implica que nuestras entidades territoriales no tienen autonomía financiera, que no tiene como destinar libremente recursos para inversión en obras y/o servicios que demandan su población y/o territorio. Esto puede ser por varias razones, una de estas, porque no están gestionando los instrumentos tributarios adecuadamente. Esta condición es una de las causas de la espiral de pobreza de estos municipios. Sin una estratégica inversión, es inevitable la profundización de condiciones críticas de calidad de vida y deterioro de la competitividad: aumento de la pobreza, aumento del desempleo y/o informalidad laboral, baja y deficiente cobertura de servicios básicos como salud, educación y saneamiento, mal estado de las vías terciarias y urbanas, deterioro de actividades productivas, entre otros aspectos.
Pero estos municipios no solo tienen en común la ineficiente gestión de la mayoría de los actuales mandatarios locales. Además de esto, sufren los impactos de la desarticulación entre sus instituciones político-administrativas, el débil ejercicio de los entes de control mientras se fortalecen el clientelismo y favores políticos en la administración pública, las bajas capacidades técnicas e inestabilidad en gran parte de sus equipos profesionales.
Los magdalenenses debemos comprender que la ineficiencia en la administración pública local de nuestros municipios no va a cambiar hasta tanto no demos un primer gran paso: escoger gobernantes preparados y rodeados de equipos capaces. Lo siguiente y frente a lo cual no debemos rendirnos es ejercer el control ciudadano para hacer seguimiento de las administraciones públicas, participar en sus procesos de planificación y defender oportunamente lo público cuando se detecten malos manejos.
Puede que estas cifras no sorprendan a muchos. Entonces cabe preguntar ¿por qué si somos conscientes de la ineficiente gestión de nuestros administradores de lo público no hay cambios? Debe ser porque el problema nos es que carecemos de datos, sino de sentido común, de compromiso y responsabilidad con nuestro privilegio de ser ciudadanos.
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