Por: Veruzka Aarón Torregroza
Mediante la Ley 163/1959 el Centro Histórico del Distrito de Santa Marta fue declarado Monumento Nacional y reconocido como Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional por la Ley General de Cultura, 397/997. En 2005 el Ministerio de Cultura expidió la Resolución 1800 “por la cual se establece el Plan Especial de Protección del Centro Histórico (PEP)”, para lo cual, se tuvo como fundamento entre otras consideraciones qué: “ […] el Centro Histórico de Santa Marta constituye el vestigio más antiguo e importante del proceso de poblamiento en el territorio Colombiano, pues su fundación data de 1525 […] y que […] es un generador de identidad para la ciudad […]”. Esta última consideración, al parecer, no ha sido relevante para los samarios ni residentes de la ciudad en general, quienes ante la ignominia de las administraciones públicas locales, en lugar de ejercer como activos veedores del mantenimiento y preservación de este patrimonio han optado por mantener una postura indolente, y en algunos casos, indignación selectiva antes las distintas formas en que este es agredido. El deterioro del Centro Histórico (CH) es una realidad que se ha normalizado en medio de su cotidianidad. Ante su lamentable condición, inevitable preguntarse: ¿Quiénes son los responsables?
Al CH le hemos fallado todos, por acción u omisión. Le han fallado las autoridades públicas que después de una inversión de más de $ 20.000 millones realizada por la Nación (2005) fueron incapaces de contribuir financieramente con su mantenimiento físico, y peor aún, con el ejercicio de control urbano para garantizar el cumplimiento de las normas establecidas por el Plan Especial de Protección (PEP). Le ha fallado gran parte de los propietarios de inmuebles, quienes fieles a esos rasgos perversos de la idiosincrasia samaria, han tomado ventaja de la falta de control urbano y manipulado la norma con el fin de obtener un máximo “beneficio”. En lugar de aprovechar adecuadamente sus inmuebles, los han convertido en meros cascarones de los cuales escasamente sobreviven las fachadas, mientras que por dentro estos sufren la tugurización de sus espacios. Por último, pero no menos importantes, al CH le ha fallado la ciudadanía en general con esa actitud indiferente, que como frente a otros aspectos del territorio de ciudad, ha sido cómplice de la degradación de su más importante espacio urbano que, como bien se señala la Resolución 1800/2005 (PEP), ha debido “ser un generador de identidad para la ciudad”.
Un reflejo de esta falla sistémica es que ante la mirada impasible de todos, muchos inmuebles han permanecido abandonados durante décadas sin que sus propietarios se hagan responsables, sin que al parecer, tampoco sean requeridos por la autoridad para tales efectos. Esto, además de profundizar la apariencia de deterioro físico que atrae a la indigencia y la delincuencia, entre otras razones, ha conllevado a que con mayor frecuencia los inmuebles sean sujeto de demolición en lugar de la conservación.
No obstante estos y otros aspectos negativos por mencionar, no todo está perdido. En medio de su crítica situación, el CH, aún tiene algunos dolientes. Esto lo evidencia el intento de algunos privados que se organizan espontáneamente para embellecer los entornos de sus propiedades/negocios en el marco del respeto de las normas. Pero unos cuantos no son suficientes. Santa Marta, necesita que su ciudadanía despierte del letargo en que ha estado sumida por décadas. Las sociedades de ciudades vecinas dan muestras de lo que es posible conseguir cuando se elige la unión en lugar de la polarización.
Por otro lado, es prometedor que el actual gobierno distrital haya priorizado su gestión ante el Ministerio de Cultura para retomar la fase II del Plan Centro a través del cual se realizarán intervenciones como la peatonalización de la calle 11 (desde la carrera 1ra hasta la Avenida del Ferrocarril y se rehabilitarán las plazas de Bolívar y Plaza San Francisco, el Parque de los Novios, además de la recuperación de alamedas y luminarias.
Si bien todos estos esfuerzos son más que bienvenidos, el error en que no debe caer la administración distrital es pretender que la infraestructura por sí misma resolverá el resto de los problemas que hoy atraviesa el CH. Si se quiere sostenibilidad de la recuperación del CH, es necesario que la intervención física vaya acompañada de otras acciones que fomenten la confianza y el sentido de pertenencia de sus vecinos, visitantes e inversionistas. Para esto, la solución debe plantearse desde la gestión integral, comprendida por una sólida gestión del control del uso del suelo, densidades, el fortalecimiento de la cultura ciudadana y un efectivo control urbano.
Por otro lado debe considerarse el diseño de estrategias que estimulen la reactivación social y económica del CH como las que a continuación sugerimos: a) Ofrecer beneficios tributarios (predial) para aquellos inmuebles que conserven sus características arquitectónicas según las fichas de normativa individual que estableció el Ministerio de Cultura para cada uno de estos; b) Retomar la figura del Operador Urbano (sociedad de capital mixta en la que participaran los actores públicos y privados del Distrito de Santa Marta), como ente gestor de la actividad inmobiliaria; c) Creación de líneas de crédito como el propuesto en el Conpes 3658/2010: “fondos locales cuyo objetivo sea la rehabilitación de edificaciones que tengan valor patrimonial en Centros Históricos.” Una posible fuente para esta línea de crédito, y otras necesidades que tiene la ciudad, podría provenir de la compensación que los samarios deberían exigir a la Nación por cuenta del despojo del área del Parque Tayrona a la ciudad.
En el marco de la conmemoración de los 500 años de la ciudad, “el vestigio más antiguo e importante del proceso de poblamiento en el territorio Colombiano”, no tuvo para mostrar más que la pérdida de su valor, armonía y encanto. Sin embargo, todavía estamos a tiempo de emprender acciones efectivas que tengan como objetivo no solo la recuperación y conservación del CH, sino que esta causa se convierta en un medio para motivar la convergencia de voluntades alrededor del rescate de nuestra conciencia social y fortalecimiento de nuestra identidad cultural.
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1 Comment
Elizabeth R. 17 Sep 2025
Cual es la solución?
Estamos supeditados, solo, a los designios políticos? 🙁