MAGDALENA: LOS NUEVOS POBRES Y LOS POBRES DE SIEMPRE

Creditos foto: El Heraldo

 

En 2024 el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reportó que el Magdalena redujo el Índice de Pobreza Monetaria al pasar de 53.9% en el año 2022 a 50.3% en el 2023. Estos resultados, posicionaron al Departamento como uno de los de mejor desempeño en el ranking nacional de este indicador. En ese momento no tardó el gobernador de turno, Carlos Caicedo, en reclamar como propio este mérito: “logramos que fuera la ciudad más segura y el departamento que más superó la pobreza en el país.″ Un año después de entregar su gobierno y que su copartidario Rafael Martínez asumiera este cargo, el resultado de la Pobreza Monetaria resulta inversamente proporcional. Mientras que, según el Dane, en el nivel nacional este indicador se redujo de 34,6% en 2023 a 31,8 % en 2024; durante este mismo periodo el Magdalena fue el departamento que en la Región Caribe mayor crecimiento tuvo este indicador al pasar de 50.3% en 2023 al 51.7% en 2024. En cuanto a la Pobreza Monetaria Extrema el promedio nacional se redujo de 12.6% en 2023 a 11.7% en 2024, mientras que en el Magdalena se incrementó de 19.8% a 23.2%. Conocido el talante ventajoso de nuestros políticos, no extraña que tanto el exgobernador como sus sucesores, estén calladitos ante la reconfiguración de la pobreza departamental con unos nuevos pobres que se suman a los pobres de siempre. Y es que surgen muchas dudas respecto al mérito de la reducción de la pobreza de años anteriores mediante una gestión departamental que, según el Departamento Nacional de Planeación (DNP) en 2023, se caracterizó por su baja ejecución.

 

En Colombia, la pobreza monetaria se calcula mediante una metodología oficial definida por el DANE, basada en el método de líneas de pobreza. Esto, es establecer cuánto dinero necesita una persona/hogar para cubrir su canasta básica de alimentos. Quien obtenga menos de esa cantidad de dinero se encuentra en pobreza extrema, pues no alcanza el mínimo para cubrir sus necesidades alimentarias. Según este cálculo, la línea de pobreza monetaria per cápita (por persona) en Colombia para el 2024 fue de $460.198 y de un hogar de 4 personas de $1.840.792. En el caso de la línea de pobreza monetaria extrema per cápita nacional fue $227.220 y el de un hogar de cuatro personas fue de $908.880.

 

A partir de estos conceptos,  no queda más que observar con preocupación que el Magdalena haya registrado un aumento del 1.4% en la pobreza monetaria y 3.4% en la pobreza monetaria extrema. De la mano del aumento de la pobreza ha ido la desigualdad reportada a través del Coeficiente de Gini, el cual, pasó de 0.497 en 2023 a 0.504 en 2024.

 

Estos resultados no son ajenos al comportamiento del mercado laboral. El Dane reportó que la tasa de desocupación de Magdalena pasó de 8.8% en 2023 a 9,7% en 2024. La tasa de ocupación que en 2023 se ubicó en 52,9% en 2024 pasó a 56,3%.

 

Según el exgobernador Carlos Caicedo, «[la reducción de los] indicadores (2023), sin duda, son el resultado de programas sociales y proyectos de infraestructura que quedaron formulados, diseñados, contratados y en ejecución” https://www.wradio.com.co/2024/01/03/durante-mandato-de-caicedo-magdalena-tuvo-la-menor-incidencia-de-pobreza-a-nivel-nacional/Contrario a lo que expresó el exgobernador Caicedo, los gobiernos del “cambio” se han caracterizado por su baja ejecución. Así lo reflejó el resultado del Índice de Desempeño Fiscal (2023) que elabora el Departamento Nacional de Planeación, en el cual, el Magdalena obtuvo una calificación de 47.3 puntos frente a un promedio nacional de 56.6, ubicándose con esto en el puesto 30 de 32 departamentos analizados. Dentro de este indicador uno de los aspectos evaluados es la “Capacidad de ejecución de inversión”, cuyo resultado para el Magdalena fue de 70 puntos, mientras que el promedio nacional fue de 87.5.

 

 

 

Las calificaciones anteriores se asocian con el Resultado Fiscal y Presupuestal que presentó el Ministerio de Hacienda sobre la entidad territorial. En dicho reporte el Magdalena durante los años 2023 y 2024 ha registrado superávit presupuestal. En 2023 el superávit fue de $360.853 millones. En junio de 2024, esto concluye dicha entidad: “Los recaudos efectivos a junio de 2024 resultaron superiores a los compromisos de gasto en $75.823 millones. Ahora bien, al incorporar las partidas del financiamiento (Desembolsos y recursos del balance) llevaron a que el Departamento consolidaran un superávit presupuestal de $435.030 millones.”

 

Inevitable preguntarse: ¿Cómo es que una entidad como la Gobernación del Magdalena con tantas necesidades en el territorio mantenga superávit en sus cuentas? ¿Cuál es la razón de su baja ejecución en inversión? ¿Cómo pueden los gobiernos del “cambio” adjudicarse el logro de la reducción de la pobreza en años anteriores con tan baja ejecución de la inversión? Si los logros reclamados por el exgobernador Caicedo fueron realmente producto de su gestión, aquí solo cabe pensar que la gestión de Rafael Martínez, ha sido muy deficiente.

 

Ad portas de unas elecciones atípicas en el Magdalena, es justo y oportuno que los magdalenenses hagan un esfuerzo por tomar decisiones electorales eficientes. Es momento también que los gremios, lideres sociales, academia, medios de prensa, entre otros sectores,  cada uno desde sus respectivos, roles impulsen espacios para el desarrollo de debates de serios a través de los cuales la ciudadanía tenga la oportunidad de conocer, analizar y evaluar la calidad de las propuestas de quienes aspiran a administrar el ente departamental. Estas elecciones atípicas pueden ser la oportunidad para sacudirnos como sociedad y entender por fin que, el “cambio” no está en manos de una persona sino de todos, siempre que estemos dispuestos a aportar desde la participación ciudadana en la defensa de lo público y el fortalecimiento de la institucionalidad.

 

 

 

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2 Comments

  • Máximo José Polo Pérez 18 Sep 2025

    Magdalena y el distrito de Santa Marta han contado con la misma “suerte “ de jamás haber tenido en el ejecutivo un funcionario que no las hayan saqueado y expoliado en todas las formas posibles, de hecho algunos funcionarios han sido muy creativos y otros sin ningún asomo de vergüenza.
    Hasta hoy todos los que han llegado tienen un objetivo concreto, convertirse en los nuevos ricos.
    Ninguno ha llegado para servir a las comunidades o al territorio, pues al parecer todos tienen el mismo perfil: Delincuentes de cuello blanco y siempre con el mismo slogan programático (apropiarse del erario público como su emprendimiento personal).
    Prueba de ello, quedó plasmada en la contienda electoral pasada donde Carmen Patricia Caicedo Omar, a sabiendas que estaba inhabilitada por consanguinidad, de manera temeraria y convencida de que podría sobornar al CNE y a los entes de control como hasta ese momento lo venía haciendo Carlos Eduardo Caicedo Omar.

    La llegada de Carlos Pinedo Cuello se da por la creencia de los hermanos Caicedo Omar de estar por encima ⬆️ de la ley y las normativas, caso similar ocurrió con Rafael Alejandro Martinez que incurrió en una absurda doble militancia en modalidad apoyo, que nos llevó a las elecciones atípicas, en que estamos inmersos.

    Mi llamado es a que despertemos del letargo en que estamos, no puede ser que sigamos respaldando a candidatos que sólo quieren la hacienda pública para sus fines egoístas.

    El panorama es desalentador con líderes tan permeados por la corrupción.

    La verdadera alternativa es comprometer a los candidatos a trabajar por el territorio para poder avanzar hacia una economía sostenible.

    Ni un paso atrás.

    Seamos inteligentes al momento de emitir nuestro voto en las urnas.

    Allí somos libres y tenemos el poder de elegir al candidato apropiado.

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